Greenpeace alertó sobre derretimiento de hielos en glaciares patagónicos

Organización ecologista reclamó el "urgente y estricto" cumplimiento del Protocolo de Kioto, que regula la emisión de gases industriales causantes del cambio climático.

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Los glaciares de la Patagonia chilena y argentina han perdido, cada año y durante los últimos siete, un total de 42 kilómetros cúbicos de hielo, el volumen de 17 millones de piscinas olímpicas. Según denunció Greenpeace, el responsable del fenómeno es el cambio climático.

 

El 'Artic Sunrise', el barco rompehielos de la organización ecologista, pasó cuatro semanas en la Patagonia chilena y argentina, la mayor masa de hielo del hemisferio sur del planeta, después de la Antártida.

 

Allí, los activistas de la organización tomaron fotografías de glaciares como San Quintín y Upsala, y las compararon con otras de los mismos lugares realizadas en 1928: no sólo perdió espesor el hielo sino que, además, los glaciares retrocedieron kilómetros.

 

Greenpeace aseguró que desde 1995 hasta 2000 el ratio de pérdida de hielo se ha más que duplicado, lo que equivale a un aumento del nivel del mar de 0,1 milímetros al año. Dicho fenómeno aumenta, a su vez, el riesgo de inundaciones en las zonas costeras del planeta.

 

Según la organización ecologista, el deshielo causa también problemas de abastecimiento de agua potable para la tercera parte de la población mundial, que depende de los ríos que nacen de los glaciares del Himalaya.

 

Para hacerse una idea de la magnitud y velocidad del deshielo, Greenpeace destaca que sólo los glaciares de la Patagonia se están desvaneciendo a un ritmo igual al total de la capacidad de agua embalsada que tiene España. Y en los Pirineos ha desaparecido ya el 70 por ciento de la superficie de sus hielos perpetuos.

 

De ahí que la organización reclame el "urgente y estricto" cumplimiento del Protocolo de Kioto, que regula la emisión de gases industriales causantes del cambio climático.

 

Otros efectos perversos del calentamiento global, continúa Greenpeace, serán la extinción de más de un millón de especies antes de 2050, de acuerdo con la revista Nature, pero también el aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías).

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