Hablar de uno mismo es tan placentero como el sexo

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Autor: Redacción Cooperativa

La investigación explica que este tipo de conductas estimulan al cerebro y motivan la sociabilidad.

Hasta el 40 por ciento de todo lo que hablamos durante el día concierne a nosotros mismos.

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La Universidad de Harvard en Estados Unidos realizó un estudio que reveló que hablar de uno mismo es beneficioso para la sociabilización con otros y para estimular las áreas de recompensa del cerebro, ligadas a la actividad emocional.

ImagenSegún los neurocientíficos, el cerebro reconoce esta conducta como algo tan satisfactorio como la comida, el sexo o la acumulación de dinero. Mediante cinco estudios de resonancia magnética, los neurocientíficos de Harvard compararon lo que ocurría en el cerebro de las personas mientras hablaban de sí mismos y cuando hablaban de cualquier otro tema.

Al hablar de sí mismos los flujos sanguineos en el cerebro mostraron aumento de dopamina en el sistema mesolímbico, asociado con las respuestas a estímulos de gratificación emocional y motivación.

"Revelar cosas de nosotros es extra-gratificante", dijo la neurocientífica Diana Tamir, quien llevó a cabo el estudio. La especialista señaló a La Tercera que "esta satisfacción sería la razón de por qué la gente busca oportunidades para revelar cosas de sí misma en cualquier lugar que pueda, lo que incluye las interacciones cara a cara, en las redes sociales, hablándoles a los animales o en la terapia sicológica".

Los beneficios

El investigador y fundador del Centro de Estudios de Neuroeconomía de la Universidad de Claremont, Paul Zak explicó que la autoreferencia es beneficiosa para la interacción y sociabilización con quienes nos rodean.

"Si una criatura social no revela información, otras criaturas podrían dejar de interactuar con ella. Los animales hacen esto con olores y movimientos, pero los humanos lo hacen con el lenguaje. Esto revela cómo nuestro cerebro evolucionó para motivar la socialidad", indicó.

La investigación de Harvard también realizó mediciones conductuales para evaluar cómo esta costumbre afecta al comportamiento. Se ofreció dinero a un grupo de personas para responder preguntas de interés general.

A la vez, se les dio la posibilidad de contestar y hablar acerca de sus propias preocupaciones entregando una parte del dinero ganado a través de este sistema. La gente prefirió hablar sobre sí misma y se mostró dispuesta a ceder entre 17por ciento y 25 por ciento de sus ganancias en el juego con tal de poder revelar información personal.

 

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