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“Las Chicas Superpoderosas”: una verdadera sobredosis de energía

"Las Chicas Superpoderosas" suenan fuerte en su primera película. No, no se trata de un conocido slogan radial, sino de la simple realidad de una cinta que -con una música potente y moderna y una sobrecarga de efectos sonoros- es capaz de llamar la atención hasta del más distraído de los infantes. Si a esto le sumamos color, muchas explosiones y puñetes varios, y lo rematamos con tres figuritas de moda, obtenemos una verdadera sobredosis energética, justamente, lo que se quiere entregar.

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Los niños que no conozcan la historia no tendrán problemas para entenderla, ya que se muestra el origen de Burbuja, Bombón y Bellota en un accidente en el laboratorio del doctor Utonio, junto con la transformación del mico mascota del científico en el malvado Mojo Jojo. A partir de ahí, las “niñas”, dotadas de superpoderes, intentarán infructuosamente insertarse en el mundo real. El típico juego del pillarse desencadena el conflicto, cuando al no medir sus capacidades y poder destruyen gran parte de la ciudad. Este es uno de los momentos más celebrados por los niños y en el que los padres probablemente considerarán que hay seres más hiperkinéticos que sus propios hijos. Tras la devastación y el posterior encarcelamiento de su creador, las Chicas Superpoderosas colaboran sin saberlo con Mojo Jojo en su intento por conquistar el mundo, apoderándose de la mente de todos los monos del lugar, lo que deriva en una especie de guerra interna entre los simios por transformarse en el líder, situación que muestra el lado más lamentablemente humano de los primates. Las tres creaciones de laboratorio (que irónicamente no son más que eso) son presentadas como heroínas, en circunstancias que su único mérito es tratar de enmendar los errores y el daño cometido por ellas mismas. De aquí pueden desprenderse enseñanzas como no confiar en extraños o nunca desobedecer a los padres; no obstante, las fortalezas del filme no van por el lado educativo. El ritmo acelerado de “Las Chicas Superpoderosas” y el gran atractivo que esto provoca en los niños puede prestarse para más de algún análisis respecto de la infancia en la sociedad moderna y a preguntarnos hasta qué punto los filmes, no sólo los infantiles, seguirán acercándose a la vertiginosa secuencia de etapas de los videojuegos. “Las Chicas Superpoderosas” pueden ser consideradas como un ‘producto’ entretenido, pasajero, tipo "Dragon Ball Z" o "Sailor Moon", y un ejemplo de cómo una buena campaña de marketing puede transformar una creación tan simple en un fenómeno mundial.

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