La columna de Pelotazo: Cien emociones

Hubo cambio de puntero en la penúltima fecha del Clausura.

Ahora Universidad de Chile tiene la primera opción de ser campeón.

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Emocionante. Es mi palabra para definir el final del centésimo torneo chileno de Primera División. Lo que comenzó con Magallanes campeón en 1933 tendrá un nuevo capítulo este sábado o en una final por el título entre Universidad de Chile (27 puntos) y Colo Colo (26). Eso sólo se daría si los azules pierden con San Luis y el "cacique" empata con Cobresal. Y con lo irregular del campeonato, no hay permiso para asegurar nada. Cualquier otra combinación dará el título a uno u otro.

¿Qué hizo cambiar al puntero en la penúltima fecha?

Colo Colo llegó líder a la jornada 14 con 25 puntos. Jugaba de local, aunque un equipo que no peleaba por nada, con el estadio lleno y teniendo la ventaja de 1-0 a los 22 minutos merced al gol de Octavio Rivero. Sin embargo, le empataron a los 87' y el encuentro terminó 1-1.

Culpar a Alvaro Salazar por la salida en el gol de Antofagasta es lo más fácil. Mentira. Lo más fácil es decir que los nortinos jugaron con incentivos. En este último caso quien piense eso no vio el primer tiempo. La visita atacó mal, defendió mal y el cuadro albo tuvo varias chances para irse al descanso con un marcador abultado.

Lo del arquero sabemos que es una posición complicada. Si la semana pasada los albos vencieron a Everton fue por la buena actuación del linarense, que fue clave con varias atajadas. Ante los pumas, Salazar no fue clave. Porque siempre te pueden anotar un gol, el tema pasa por cómo tú intentas marcar uno más.

Ahí aparece Pablo Guede y su conferencia post partido. De todas sus declaraciones una me dejó perplejo: "La clave es que no pudimos ejecutar ninguna contra de buena forma". Colo Colo de local, definiendo un campeonato, no puede jugar de contra con nadie. Con nadie. Y ahí está el gran error.

Tras el empate de Gonzalo Villagra los forasteros tuvieron otra jugada para anotar y a esa altura el "cacique" estaba agotado. Ya no quedaban piernas, ni cabeza. Y el público, con razón, hizo sentir su molestia a punta de pifias.

En Rancagua era un partido entre dos rivales que estaban en la parte alta de la tabla, aunque O’Higgins estaba más abajo que los universitarios. El equipo de Hoyos tuvo oficio para ganar en un recinto donde no lo hacía hace tres años y donde comenzó sufriendo por la lesión de Leandro Benegas.

Mientras llegaban los goles de Gustavo Lorenzetti, Fabián Monzón y Felipe Mora, también llegaban las suspensiones por tarjetas amarillas de Matías Rodríguez y Gonzalo Espinoza.

La clave en El Teniente pasó por anotar el primer gol. Eso permitió manejar el partido y tener más espacios, dejados por el local, para buscar nuevos festejos.

Escuchar a Guillermo Hoyos tras los partidos, más que dejar una frase para el análisis, muestra a un tipo tranquilo que contagió a su plantel. No se acabaron las tarjetas en los partidos, pero ayudó a un camarín que estaba desordenado, quizás peleado, para volver a ser competitivo. En la medida que la U logró eso, se metió en la pelea por el campeonato. Desde el agónico gol de Sebastián Ubilla a Unión Española.

Pensando en lo que viene. Ni Colo Colo ganó el título con el gol agónico de Christofer Gonzales, ni la U lo ganó tras lo ocurrido en la fecha 14. Este Clausura no para de dar resultados inesperados, por lo que lo mejor es aguantarse unos días y esperar que llegue la fecha 15.   

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