Peter Sagan se proclamó como campeón de la prueba de fondo en el Mundial de ciclismo

El eslovaco reeditó el título obtenido en 2015 en Estados Unidos.

Superó a Mark Cavendish y el belga Tom Boonen en Doha.

EFE

El eslovaco Peter Sagan se proclamó este domingo por segunda temporada consecutiva campeón de la prueba de fondo elite masculina de los Mundiales de ciclismo, al batir al británico Mark Cavendish y al belga Tom Boonen en el esprint que decidió el título en Doha (Catar).

El eslovaco, vigente campeón de Europa y vencedor un año atrás en Richmond (Estados Unidos), reeditó su triunfo al completar en primera posición el recorrido, de 257.5 kilómetros, con origen en Aspire y meta en la isla artificial de La Perla.

Por las características del trazado, el favoritismo antes de la carrera se trasladó a los velocistas, con el británico Mark Cavendish -campeón en 2011-, los alemanes Marcel Kittel y Andre Greipel, los franceses Nacer Bouhanni y Arnaud Demare, los noruegos Edvald Boasson Hagen y Alexander Kristoff y el eslovaco Peter Sagan, el defensor del título, como grandes candidatos a la victoria.

Como en cada prueba resuelta al esprint o como en la cita mundialista de Copenhague 2011, sin embargo, el resultado final resultó impredecible por las especiales cualidades del circuito de Doha. El total de 257.5 kilómetros obligó a los velocistas a un esfuerzo prolongado de cinco horas y cuarenta minutos, bajo un intenso calor, que frenó, entre otros, a Marcel Kittel.

Esa fue, también, la consecuencia de la agresiva estrategia del equipo belga. Su ambición propició la formación de un grupo reducido de 26 ciclistas, los únicos que resistieron su ritmo después de completar los primeros 150 kilómetros, transcurridos desde Aspire hasta Abu Yazoul, con regreso hacia Doha vía Al Khor.

Completado ese tramo, los ciclistas dieron siete vueltas a un circuito de 15.2 kilómetros ubicado en la isla artificial de La Perla, ya sin opciones de éxito para Alemania y España.

Ningún ciclista español entró en el corte definitivo, con una veintena de corredores que se jugaron las medallas.

Ahí estuvo la clave de la carrera, según reconoció Peter Sagan. "Tuve un poco de suerte. Fui el último en entrar en el grupo en el momento de los abanicos", analizó.

Agazapado se mantuvo hasta los metros finales y dado el fuerte viento de cara, el eslovaco retrasó su esprint para llegar con más fuerzas que Cavendish, quien se adueñó del maillot arco iris en 2011, y el veterano Boonen a la línea de meta.

"La verdad es que es difícil de creer. Estoy muy contento", sentenció.

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