Chelsea se transformó en el nuevo monarca de la Europa League al derrotar agónicamente por 2-1 a Benfica, conjunto que sigue sufriendo una mítica "maldición" al caer en su séptima definición consecutiva en torneos del Viejo Continente, en un duelo jugado en el Amsterdam Arena.
En líneas generales, fueron los lisboetas quienes mostraron mayores merecimientos para adjudicarse el trofeo en la capital holandesa, pero los ingleses impusieron su experiencia y terminaron abrazándose.
Durante el primer lapso, los pupilos de Jorge Jesús manejaron los tiempos, pero fueron incapaces de imponerse ante la sólida zaga del elenco azul, que esperó e intentó generar contragolpes a través de largos trazos.
De esta forma, Chelsea contó con la acción más clara para abrir la cuenta cuando en el minuto 37 Frank Lampard obligó una elástica reacción del portero Artur al enviar un zapatazo venenoso.
Ya en la segunda fracción la tónica siguió a favor de los lusos, que marcaron en el 51 con un frentazo de Oscar Cardozo, mas el juez decidió anularlo pues el paraguayo se encontraba en posición de adelanto.
Tras una de tantas llegadas de Benfica que conjuró de buena manera Petr Cech, éste envió la bola hacia el otro sector del campo donde se la encontró Fernando Torres, quien dejó en el camino al zaguero Luisao y al meta rival para decretar la apertura de la cuenta en los 59'.
Los de Lisboa reaccionaron y el DT envió a la cancha a dos atacantes, Lima y Ola John, lo cual le trajo resultados pues en el 66' Azpilicueta tocó el balón con una de sus extremidades superiores y concedió un penal que Cardozo transformó en el empate al minuto siguiente.
Con el marcador emparejado, ambos cuadros tuvieron una clarísima acción para quedarse con el triunfo. En el 81' Oscar Cardozo metió una volea con pierna zurda que Cech mandó muy a duras penas al córner y en el 87' Lampard estrelló un trallazo contra el horizontal cuando Artur estaba batido.
Sin embargo, los británicos terminarían celebrando pues, cuando todo apuntaba a que el partido se definiría en la prórroga, Ramires luchó un balón pegado a la línea de fondo que finalmente un zaguero rival envió al córner. Tras la ejecución de ese balón detenido, apareció el serbio Branislav Ivanovic, quien se elevó más alto que todos, para convertise en el héroe de la jornada al decretar el definitivo 2-1 con un soberbio frentazo.
Luego Benfica tuvo una opción para igualar, mas todo Chelsea se jugó la vida para evitarlo y celebrar la nueva conquista de un título europeo, que lo mantiene actualmente como monarca vigente de la Europa League y de la Liga de Campeones, condición que durará hasta el 25 de mayo cuando Borussia Dortmund y Bayern Munich disputen la final en Wembley.
La maldición de Benfica
El conjunto lisboeta sufre una particular condición desde el despido del técnico húngaro Bela Guttman en 1962, cuando éste pronosticó que el club no volvería a alzar una copa europea sin su presencia.
Ello se cumplió cuando cayeron en las finales de la Copa de Europa de 1963 y 1990 ante Inter de Milán, en 1968 ante Manchester United, en 1988 ante PSV y en la final de la Copa UEFA de 1983 ante Anderlecht, además de la derrota de este 2013 ante Chelsea.