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Miguel Díaz-Canel, el disciplinado pupilo de Raúl Castro que pilotará el poscastrismo

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Autor: Cooperativa.cl

La candidatura del actual primer vicepresidente será sometida a votación en la Asamblea y sus resultados se conocerán el jueves.

Será el primer presidente de Cuba que en casi 60 años no se apellidará Castro.

Miguel Díaz-Canel, el disciplinado pupilo de Raúl Castro que pilotará el poscastrismo
 EFE

Miguel Díaz-Canel, el casi seguro sucesor de Raúl Castro.

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Miguel Díaz-Canel, el disciplinado pupilo de Raúl Castro, se dispone a entrar en el libro de la historia de Cuba como el primer presidente del poscastrismo, tras una carrera forjada desde la base del Partido Comunista y rodeado de incógnitas sobre cómo pilotará la nueva era que se abre en la isla.

El actual primer vicepresidente encabeza la propuesta de la Comisión de Candidaturas Nacional (CCN) para la conformación del máximo órgano de gobierno del país, el Consejo de Estado, candidatura que será sometida a votación en la Asamblea y cuyo resultado no se conocerá hasta mañana.

El primer presidente de Cuba que en casi 60 años no se apellidará Castro y que no llevará uniforme militar encabezará así el relevo generacional prometido por su antecesor, en una sucesión minuciosamente diseñada y cuyo objetivo es asegurar la supervivencia del sistema socialista cubano.

Perteneciente a una generación que no participó en la lucha de Sierra Maestra, educada en la ortodoxia comunista y cuya juventud sí conoció el socialismo próspero auspiciado por la extinta URSS, Díaz-Canel es un hombre del Partido Comunista (PCC) que ha escalado paso a paso y sin estridencias los peldaños del poder hasta llegar a la cúpula dirigente.

"No es un advenedizo ni un improvisado": ya lo dijo Raúl Castro cuando en 2013 Díaz-Canel fue nombrado primer vicepresidente, el número dos del régimen, en lo que fue su plataforma de lanzamiento hacia la presidencia.

Analista: Pesó la decisión de Raúl Castro

En diálogo con Lo que Queda del Día, la analista internacional Paz Milet aseguró que en la nominación de Díaz-Canel pesó la decisión de Raúl Castro.

"En el último tiempo, sobre todo a partir de la muerte de Fidel, se habló mucho de la posibilidad de que el Ejército estaba presionando para que Alejandro Castro, el hijo de Raúl, que venía de las filas de las fuerzas armadas fuera quien reemplazara al padre y que se postergara a Miguel Díaz-Canel", dijo.

"Finalmente primó la percepción de Raúl y él (Díaz-Canel) es el elegido para darle continuidad y asumir la presidencia de Cuba, pero no sin dificultades, (porque) este tiempo ha estado lleno de muchas presiones y de lucha de influencias", añadió en Cooperativa.

Además, Milet consideró que pese a este cambio en la presidencia no pueden esperarse mayores modificaciones políticas en la isla. 

"No hay que dejar de considerar que Raúl Castro permanece en la presidencia del partido, y es tal que él tiene la facultad de supervisar la gestión de Miguel Díaz-Canel, él va a tener que enfrentar una serie de limitantes como son las reformas que ha querido llevar a cabo Raúl Castro, pero está muy condicionado todavía por la figura de los Castro y de hecho hay muchos cuestionamientos a si en la práctica va a ser figura, un títere, o alguien con mayor capacidad de gestión", agregó la analista.

El perfil de Díaz-Canel

Nacido en Placetas (Villa Clara) en 1960, un año después del triunfo de la Revolución, este ingeniero electrónico que el viernes cumple 58 años comenzó su carrera política en 1987 en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la cantera del PCC, en la Universidad Central de las Villas, donde ejercía como docente.

Siete años después y, tras progresar en el escalafón de la UJC e ingresar en el PCC, fue designado primer secretario del partido en su provincia natal de Villa Clara.

Allí dejó una impronta de dirigente accesible y cercano a la gente en los duros tiempos del Periodo Especial, pues se le podía ver recorriendo los barrios en bicicleta o a pie, bailando en actos festivos e incluso apoyando iniciativas como El Mejunje, centro pionero en espectáculos de travestismo y convertido en símbolo de la lucha por los derechos LGTBQI.

En 2003 se produjo un paso sustancial en su trayectoria: además de ser nombrado primer secretario del partido en la provincial oriental de Holguín, ingresó en el todopoderoso Buró Político del PCC.

Ya estaba en la mira del general Raúl Castro que, entonces, subrayó de Díaz-Canel su "alto sentido del trabajo colectivo y de exigencia con los subordinados" y su "sólida firmeza ideológica".

Su paso al Gobierno llegó en 2009 como ministro de Educación Superior. Cuatro años después, en 2013, fue elevado a primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, "un paso definitorio en la configuración de la dirección futura del país", anunció Raúl Castro en aquel momento.

De mirada seria y gesto un tanto frío e inexpresivo en sus apariciones oficiales, Díaz-Canel es un político experimentado que se ha conducido con cautela, sabedor de los riesgos que entraña ser tentado por "las mieles del poder".

Tentaciones que sí acabaron en la defenestración de anteriores "delfines" del castrismo como Roberto Robaina o Carlos Lage, dos de las fallidas promesas de la era fidelista que destacaron más de lo que tocaba.

Ya como "número dos", Díaz-Canel se hizo visible para los cubanos y para el exterior: en la isla se hizo constante su aparición en los medios estatales y en los últimos cinco años ha cursado numerosas visitas y giras internacionales.

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