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Ministro de Comercio británico: "El plan del Brexit no está muerto"

Publicado:
| Periodista Digital: EFE

Tras las críticas a su hoja de ruta para la salida de la UE, el gobierno de May aceptó las enmiendas de los más euroescépticos introducidas a la Ley de Aduanas.

"Aquí en el Reino Unido hay demasiado negativismo, dudas y pesimismo sobre este proceso", opinó el secretario Liam Fox.

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El ministro británico de Comercio Internacional, Liam Fox, ha insistido este martes en que el plan del "brexit" sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea "no está muerto", después que ayer lunes el gobierno aceptará las enmiendas de los más euroescépticos introducidas a la Ley de Aduanas.

Según manifestó en una entrevista en la radio de la cadena pública BBC, la "redacción" de las enmiendas aprobadas ayer "está muy cerca de la redacción del Libro Blanco del Gobierno".

Con lo que, para Fox, la actuación del Ejecutivo no fue una capitulación hacia el ala del Partido Conservador más partidaria de un "brexit" duro, sino que iba en la línea del plan propuesto por la primera ministra, Theresa May.

El ministro, considerado del grupo de conservadores euroescépticos, aseguró que quiere un "brexit de la gente", al tiempo que advirtió que no se puede "agradar a todo el mundo".

"Tenemos que tener una posición de compromiso que permita al país obtener un acuerdo con la Unión Europea", indicó.

"Aquí en el Reino Unido hay demasiado negativismo, dudas y pesimismo sobre este proceso", opinó.

Fox recibió críticas por parte de algunos diputados por hacer su declaración parlamentaria ayer y no hoy, cuando los comunes votan el proyecto de ley de Comercio que sentará las bases para los tratados posteriores al "brexit".

Para el parlamentario laborista Barry Gardiner, se debió a una estrategia de querer acortar el tiempo de debate sobre el proyecto de ley de Aduanas que ayer se aprobó en la Cámara de los Comunes.

Las enmiendas aprobadas a este proyecto de ley limitarán el margen de maniobra del Ejecutivo en las negociaciones con Bruselas, o incluso podrían trabarlas, al imponer, por ejemplo, que el Reino Unido no pueda recaudar aranceles correspondientes a los Veintisiete si no hay un sistema recíproco en la Europa continental.

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