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Las clínicas de Uganda que venden certificados falsos de VIH

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Autor: Cooperativa.cl

El escándalo sale a la luz en momentos en que la estrategia contra el sida está cada vez más bajo escrutinio.

"En cualquier empleo lo primero que piden es el certificado de ser libre de sida", afirmaron portadores.

Las clínicas de Uganda que venden certificados falsos de VIH
 Archivo EFE

No hay leyes que protejan a los portadores del VIH de la discriminación en Uganda.

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Es la hora de mayor tráfico en la mañana cuando me encuentro con Sarah a la entrada de un popular supermercado en un suburbio de Kampala, la capital de Uganda.

Tiene unos 20 años, con rizos estilo rastafari. Está ansiosa y casi no puede mirarme a los ojos. Así que hablo con ella con mucho cuidado, no quiero presionarla.

Junto a un colega de la BBC he pasado varias semanas intentando contactar a alguien que haya pagado por un certificado falso que asegure que no padece VIH/sida.

La mayoría de las personas con quienes hablé tenían demasiado miedo para darme una entrevista. Sarah no es su nombre real, sólo accedió a hablar con nosotros si ocultábamos su identidad.

"Tuve que obtener los resultados falsos de la prueba del sida porque si le daba a mi compañía el certificado verdadero no me hubieran empleado", le dijo a la BBC.

"Soy una madre soltera. Estoy pasando muchas dificultades, necesito el dinero y el trabajo para mi hijo".

Registré varios testimonios de personas que compraron estos certificados falsos con resultados negativos para obtener un trabajo, viajar al exterior o incluso mentir a sus parejas por la enorme estigmatización que genera la enfermedad.

En una investigación encubierta, visité varias clínicas de Kampala pretendiendo tener VIH/sida con el fin de comprar un certificado falso para mostrar a potenciales empleadores.

Clínicas privadas

Las clínicas eran pequeñas. Hay cientos de estos centros en Kampala. En el interior no encontré generalmente médicos, sino apenas una enfermera y un técnico de laboratorio para realizar los tests.

Visitamos 15 clínicas y 12 de ellas estuvieron dispuestas a vendernos certificados con resultados falsos.

Un técnico de laboratorio dijo que era muy arriesgado entregar esos documentos y temía ser arrestado. Puero luego de algunas negociaciones, acordó escribir uno y vendérmelo por cerca de 20 dólares (11.040 pesos chilenos).

Los certificados parecen documentos genuinos y están escritos en papel membretado con la firma del técnico responsable.

El escándalo sale a la luz en momentos en que la estrategia contra el SIDA de Uganda, antes elogiada a nivel internacional, está cada vez más bajo escrutinio.

Hace 20 años cerca de una en cada cinco personas en Uganda era portadora del virus.

El gobierno puso en práctica una campaña efectiva contra la enfermedad y para 2005 el porcentaje de afectados había caído a 6,3 por ciento.

Pero en años recientes el número de personas con VIH/sida subió nuevamente y en 2012 alcanzó el 7,2 por ciento.

Un vez más, el gobierno y las organizaciones no gubernamentales están luchando para revertir esta situación.

El mensaje que puede verse en pancartas en toda la ciudad es "Hágase la prueba". Incluso el presidente Yoweri Museveni y su esposa se hicieron públicamente el test del sida.

La idea es que si alguien sabe que tiene el virus tendrá acceso a tratamiento con medicamentos antiretrovirales para controlar la enfermedad.

Pero el estigma a nivel social sigue siendo inmenso y muchas personas temen que se conozca la verdad.

"No entienden"

El año pasado, el Foro de Redes de Personas con VIH SIDA en Uganda, Nafophanu por sus siglas en inglés, realizó un sondeo de más de mil personas con la enfermedad.

Más del 60 por cientio de los encuestados dijeron haber sido abandonados por sus familiares o amigos. Algunos habían perdido su trabajo.

Muchos en Uganda aún ven al VIH/sida como una "enfermedad de inmorales", de aquellos que llevan una vida promiscua.

Algunas de las personas que contactamos dijeron que muchos empleadores creen que si contratan una persona con la enfermedad ser'a menos eficiente en el trabajo.

La jefa de Nafophanu, Stella Kentutsi, dice que debido al estigma, muchas personas enfermas evitan acercarse a los centros de salud, lo que a su vez aumenta el número de muertes y la expansión del virus.

Nicolette Uwimana decidió no ocultar que tiene SIDA, pero dice que su franqueza le ha causado muchos problemas.

Nicolette es una mujer joven, hermosa, encantadora y segura de sí misma.

Sus extensiones de pelo, violetas, combinan con su camiseta rosa brillante con el mensaje "el VIH se detiene conmigo".

La joven fue contagiada cuando al ser violada a la edad de 10 años. Su familia la cuidó en un principio pero luego la abandonó cuando su tratamiento se volvió demasiado caro.
Ahora comparte una habitación con otras cuatro personas.

"Mis amigos no quieren ni que los asocien conmigo", confesó.

"Y cuando escuchan mi historia me acusan, diciéndome "te lo buscaste". "Ellos no entienden todo lo que he pasado".

"Hace tiempo que no tengo trabajo porque en cualquier empleo lo primero que piden es el certificado de ser libre de sida".

Aun así, Nicolette está dispuesta a hablar públicamente de su situación y cree que hacerlo la ayudará a tener paz interior.

Por ahora sólo gana algún dinero haciendo bijouterie artesanal y hablando en campañas para combatir el sida.

 

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Muchos en Uganda aún ven al VIH/sida como una "enfermedad de inmorales". (Foto: EFE)

"Voy a morir"

Mostramos nuestras grabaciones al ministro de Salud de Uganda, Ruhakana Rugunda. El funcionario admite que el gobierno podría hacer más para evitar la circulación de certificados falsos.

"No me sorprende del todo que esto suceda. Pero es un desafío para el gobierno y para el país, debemos tomar medidas y enfrentar este problema", dijo a la BBC.

Rugunda afirmó que la policía había investigado algunos casos similares, pero agregó que el problema no es de la policía.

Son los empleadores, las compañías, las que deberían dejar de estigmatizar a los trabajadores con VIH/sida, aseguró el ministro.

"Eso es lo que empuja a la gente a mentir y buscar certificados falsos".

No hay leyes que protejan a los portadores del VIH de la discriminación. Y al mismo tiempo, el gobierno ha propuesto nuevas leyes que, según las ONG, aumentarán aún más la estigmatización.

El llamado Proyecto 2010 para la prevención y control del VIH incluye normas que castigan a quienes transmitan el virus.

Y los trabajadores de la salud también estarán obligados a divulgar el estatus de cualquier enfermo que pueda pasar el virus a su pareja.

Estados Unidos financia la mayor parte de las campañas contra el sida, a través de varias ONG. En la última década Washington ha aportado más de 2.000 millones de dólares con ese fin.

El embajador de Estados Unidos en Kampala, Scott DeLisi, le dijo a la BBC que no puede garantizar que esos fondos no acaben en clínicas que vendan certificados falsos. Pero aseguró que la responsabilidad de monitorear el problema es del gobierno de Uganda.

"Cuando encuentran casos de venta de certificados deben llevar a los responsables a la justicia. Deben mostrar que tratan el problema con seriedad", dijo el diplomático.

Sarah acepta su responsabilidad por mentir y violar la ley, pero afirma que volvería a comprar un certificado falso si fuera necesario por el bien de su hijo.

"Al final de cuentas, quienes sufrirán las consecuencias somos yo y mi hijo", le comentó a la BBC.

"Nadie va a escucharme. Me voy a morir y luego, ¿quién saldrá defenderme?".

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