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Avril Lavigne tuvo un fugaz pero consistente paso por Santiago

La canadiense hizo un compacto espectáculo, de sólo 70 minutos, ante la decepción de los niños y adolescentes que llegaron al Estadio San Carlos de Apoquindo.

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"Faltaron muchos temas", "tocó muy poco" e incluso "estafa" fueron términos que se escucharon, de parte de infantiles y juveniles voces, tras los 70 minutos de show que este jueves 15 de septiembre brindó la cantante canadiense Avril Lavigne, en el Estadio San Carlos de Apoquindo.

 

Sin embargo, a pesar de lo corto y acelerado del espectáculo, sí hubo una presentación sólida, tanto de parte de Lavigne y su banda como en términos sonoros, salvo el quizás volumen algo bajo de la voz durante los primeros minutos.

 

Sin errores, la nativa de Ontario repasó junto a sus cuatro músicos los principales éxitos de los dos discos que acumula la ahora blonda cantante, de sólo 20 años.

 

Puntualmente a las 21:00 horas, Avril abrió su repertorio con "Sk8er Boi", del disco "Let go" de 2002. Con poco espacio entre tema y tema, y sin una muy nutrida comunicación con el público, la canadiense interpretó "Unwanted", "My happy ending", "Mobile" y "Fall to pieces", entre otras.

 

Como en cualquier concierto de una teen star, los gritos fueron la constante de la noche, al igual que los papás, mamás y hermanos mayores, acompañando a jovencitas que con suerte se empinaban por los 12 años.

 

Lavigne descargó una batería de éxitos, porque todos y cada uno de sus canciones fueron coreadas por el público.

 

Tal como la prensa mundial lo ha reiterado desde su aparición en el mundo de la música, Avril Lavigne se comportó como la antítesis de la "princesa del pop", Britney Spears, porque no sólo carece de bailarines y coreografías, sino porque -además de una excelente vocalización- demostró que es capaz de manejarse con una guitarra, batería y teclados.

 

Con este último instrumento entregó a sus incondicionales "Together" y "Forgotten", en uno de los momentos mejor logrados en los faldeos cordilleranos de Santiago.

 

Algo similar ocurrió con "Nobody's home", que inició sola, acompañada de una guitarra electroacústica, y que luego sumó las distorsiones de sus otras cuerdas.

 

"Losing grip", "Take me away" y "He wasn't" tuvieron idéntico recibimiento de las, principalmente, jovencitas que ven en Lavigne casi un modelo, que mezcla una actitud independiente y a veces desenfadada con la ternura casi propia de una adolescente.

 

A las 22:00 horas, la ahora crespa cantante cerró su concierto con una versión del tema "All the small things", de Blink 182. El bis tuvo poco de solicitado y mucho de programado, porque un par de minutos después la chica "rebelde" se sentó tras la batería, para dejar en la voz a uno de sus guitarristas, en otro cover, esta vez de los británicos Blur: "Song 2".

 

Al parecer, Lavigne ya estaba algo apurada por dejar San Carlos, porque aceleró demasiado el beat del tema de los ingleses. "It was fun (fue entretenido)", remarcó antes de cerrar con el "clásico" que la lanzó a la fama, MTV mediante, "Complicated".

 

"Thank you for coming to the show (gracias por venir al concierto), buenas noches", exclamó la joven al público, con una cara sonriente, que aún no se borraba de la retina de los casi 14.000 asistentes cuando Lavigne ya había dejado el recinto a bordo de la van que la esperaba.

 

El balance señala que el sonido fue un punto altísimo de la noche, perfecta audición desde todo el estadio, algo positivo, al menos, para quienes sólo pudieron adquirir entradas de galería y cancha.

 

Mientras los primeros quedaron muy retirados, los segundos -separados del escenario por el sector VIP- casi no podían ver a Avril: todos quienes cancelaron 55.000 pesos por estar cerca de la canadiense usaron sus sillas para pararse en ellas: cero visibilidad.

 

Punto aparte fueron las tres pantallas gigantes que dispuso la producción, porque o alguien olvidó conectarlas o simplemente eran de utilería. Algo de consideración con la galería y la misma cancha -que estaba ocupada en menos de un 40 por ciento- no habría sido mal recibida.

 

El balance médico cifró en 50 las personas -sobre todo niñas- con algunas molestias por principios de sofocamiento, pero sin ningún caso que ameritara cuidados especiales, según señaló el doctor del SAMU Edison Montes.

 

Lavigne, favorita de los padres que no comulgan son las figuras más sensuales del pop mundial, cumplió sobre el escenario, probó que es efectivamente una artista, pero deja la duda sobre cómo podría evolucionar su carrera.

 

Su pop-rock tiene las reminiscencias de bandas como Blink 182, pero también matices más románticos. Lo que sí es claro, esto no es punk, ni siquiera punk de grandes cadenas, como Green Day, afortunadamente para la memoria de los Sex Pistols y Ramones. (Cooperativa.cl)

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