
El director del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, José Bitrán, llamó la atención sobre los altos niveles de depresión registrados en Chile y alertó que la cobertura del AUGE puede ser "un arma de doble filo" en el diagnóstico y tratamiento de este trastorno.
A propósito del caso de Franco Carcuro, hijo del relator deportivo Pedro Carcuro, el médico sostuvo que no debe existir sentimiento de culpabilidad entre familiares, porque ante un caso de un cercano con depresión "lo único que podemos hacer para ayudarlo es procurarle tratamiento".
"Franco falleció producto de una trágica enfermedad, no por la negligencia de nadie", sentenció en conversación con Una Nueva Mañana.
Además, Bitrán sostuvo que si bien considera un avance "atender los males de salud mental de la población a través del AUGE", advirtió que aún hay "insuficiente preparación profesional" para realizar diagnósticos y tratamientos adecuados.
"Esto puede ser un arma de doble filo si no tomamos una serie de otros resguardos fundamentalmente, la competencia y capacitación de los profesionales que van a estar a cargo", manifestó.
Para el profesional "el problema es que se banaliza y se tiene una visión más suave de lo que es la enfermedad depresiva", señalando que el tema se trata con "simpleza" lo que dificulta el correcto tratamiento para quienes la padecen.
El mito del "no aviso"
El siquiatra relató que la estadística indica que las ideas de muerte se dan en dos tercios de los casos de enfermedad depresiva, mientras que la idea de suicidio se presenta en el 15 ó 20 por ciento de los afectados, explicando que usualmente quienes piensan atentar contra su vida advierten sobre su accionar.
"En el 80 por ciento de los casos cuando se consuma el suicidio la persona avisó a alguien de alguna forma", expuso Bitrán, expresando que esta decisión se toma cuando el enfermo está en un estado anímico "suficientemente perturbado" y es "un mito" que los suicidas no den cuenta de sus ideas, pero son señales indirectas, que no siempre se pueden entender.
Bitrán recordó que hace un tiempo Santiago fue considerada una de las "capitales de la depresión en el mundo", pero atribuyó esto al proceso similar que viven otras urbes en proceso de desarrollo "y eso nos lleva a un 10 ó 20 por ciento de la población" que manifiesta una enfermedad de carácter depresivo.
El profesional también advirtió que los tratamientos no eliminan la enfermedad sino aminoran sus manifestaciones, e insistió en la necesidad de consultar a un siquiatra en caso de presentar síntomas.