La mayoría de las mujeres no deja el cigarrillo por miedo a subir de peso
Expertos de Universidad de Michigan concluyeron que las féminas que sieguen dietas o tienen problemas con su peso son más propensas al consumo de tabaco.
La mayoría de las mujeres que no puede dejar de fumar sufre principalmente miedo a ganar peso, según un estudio de la estadounidense Universidad de Michigan (UM).
La investigadora Cindy Pomerleau, principal autora de la indagación y directora del Laboratorio de Investigación de la Nicotina de la UM, apuntó que estas mujeres además son más propensas a las dietas y a los excesos en las comidas que las que no fuman.
"No es sorprendente que las mujeres que tienen problemas con su peso o no están satisfechas con sus cuerpos se sientan atraídas por el tabaco", dijo Pomerleau, quien apuntó a que fumar suprime el apetito, de acuerdo a su estudio, publicado en la revista Addictive Behaviors.
Una investigación realizada por Pomerleau hace varios años señaló que el 75 por ciento de las fumadoras no está dispuesto a ganar más de 2,25 kilogramos si dejan de fumar y casi la mitad de ellas dijo que no toleraría aumento de peso alguno.
Sin embargo, la investigación recién publicada apunta a que una de cada cuatro mujeres que deja de fumar ganará al menos 2,25 kilogramos; dos de cada cuatro aumentarán de 2,25 a siete kilogramos y tan sólo una de cada cuatro, ganará más de siete kilos.
Según otro informe realizado recientemente por la UM, las mujeres que ya tenían exceso de peso en la infancia eran mucho más propensas a empezar a fumar durante los primeros años de su adolescencia que aquellas cuyos problemas de peso llegaron más adelante.
"El problema aquí es lograr que las mujeres preocupadas por su peso estén dispuestas a hacer el intento de abandonar el cigarrillo, y después ayudarlas a que logren un sentido del control sobre su peso", dijo Pomerleau.
La investigadora señaló que a pesar de reducir el apetito, el tabaco causa muchos estragos en la apariencia de las fumadoras, tales como arrugas en la piel, pérdida de cabello, debilitamiento de las uñas, coloración de los dientes y mal aliento.
"Nos gustaría elaborar una estrategia de compromiso que se enfoque en la cesación del tabaquismo, pero dentro de la cual las mujeres también puedan tomar algunas medidas pasivas y activas para controlar su peso", concluyó Pomerleau.
Entre estas medidas, el estudio señala los parches, los chicles de nicotina y algunos medicamentos (pasivos) y aumento de la actividad física (activo).
Para la realización del estudio se contó con la colaboración de 587 mujeres de entre 18 y 55 años, de las cuales 420 eran fumadoras y 167 jamás habían fumado.
Una proporción igual en ambos grupos tenía exceso de peso o era obesa, con un índice de masa corporal de 25 o más. (EFE)