La criminalización del aborto en Brasil será sometida a examen en la ONU
Un informe apuntó que "se trata de un grave problema de salud pública que afecta principalmente a las mujeres jóvenes del país".
Los abortos practicados en condiciones sanitarias deficientes son la cuarta causa de fallecimiento de las mujeres brasileñas, según ONGs.
La criminalización del aborto es la principal asignatura pendiente de Brasil en sus políticas de combate frente a la discriminación de las mujeres y es objeto de debate a partir de este lunes en la sede europea de la ONU en Ginebra.
La 51 sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, dependiente de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, estudia durante esta semana la situación en Brasil, que defenderá sus políticas el próximo viernes.
La atención está puesta principalmente en el tratamiento de la interrupción del embarazo, una práctica que en Brasil es delito y que sólo se autoriza en los casos de aborto sentimental (cuando el embarazo es consecuencia de una violación) y de aborto terapéutico (cuando no hay otro medio de salvar la vida de la madre).
El informe de los expertos independientes del Comité que sirve de punto de partida al debate destaca que "teniendo en cuenta los riesgos y consecuencias del aborto inseguro y sus complicaciones, se trata de un grave problema de salud pública que afecta principalmente a las mujeres jóvenes del país".
"Estadísticas alarmantes"
La legislación brasileña penaliza el aborto con condenas de entre uno y tres años de cárcel para la gestante y de uno a cuatro años para el médico, y el Parlamento ha estudiado recientemente iniciativas partidarias de endurecer estas penas.
En este contexto, según denuncian ONG de defensa de los derechos de las mujeres, los abortos practicados en condiciones sanitarias deficientes son la cuarta causa de fallecimiento de las mujeres brasileñas, con una incidencia tres veces superior en el caso de las mujeres negras y de las mujeres con bajo nivel educativo.
Un total de 12 ONG destacaron en un informe "las estadísticas alarmantes" que indican que en Brasil se practican un millón de abortos anuales y se registran 250.000 hospitalizaciones a causa de sus complicaciones, por lo que la interrupción del embarazo representa un evidente "problema de salud pública".
De acuerdo con datos del gobierno brasileño correspondientes a 2008, se estima que 21 de cada 1.000 mujeres entre 15 y 49 años se someten a un aborto y que del millón de intervenciones para interrumpir el embarazo solo 3.230 fueron abortos legales.
La ONG denuncian que las muertes y secuelas derivadas de estas prácticas fuera del circuito hospitalario reglado no reciben la atención debida del Estado y de la sociedad, pese a las evidencias estadísticas de que una de cada siete mujeres de entre 18 y 39 años abortaron en al menos una ocasión a lo largo de su vida.