Creador de "El cuervo": No quería ser chocante con lo que cree

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Autor: Cooperativa.cl

James O'Barr conversó con Cooperativa acerca de su obra "de culto".

También se refirió a sus adaptaciones posteriores y a cómo cree que lo impreso va a desaparecer.

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James O'Barr compartió con Cooperativa en el marco de la FIC 2013.

Vestido con jeans, polera de "Wile E. Coyote" y chaqueta de mezclilla, con un tono relajado y después de haberse fumado un cigarro en su pieza del hotel, llegó el artista gráfico James O'Barr a su encuentro con Cooperativa para hablar de su máxima creación, la novela gráfica "El cuervo", que inspiró el filme de 1994, y de sus percepciones sobre cómo ha cambiado la forma de ver los cómics.

O'Barr llegó a Chile para participar en la segunda Feria Internacional del Cómic de Santiago (FIC 2013) y compartir su experiencia en el mundo de las ilustraciones e historietas. Es en esta instancia en que manifestó estar consciente del nivel "de culto" que ha alcanzado su obra publicada originalmente en 1989, pero prefiere restarle importancia.

"Claro que ha sido asimilada en la cultura de masas, veo referencias del libro todo el tiempo. Pero trato de no pensar en eso, cuando estoy viendo un programa y dicen algo sobre 'El cuervo', eso no tiene nada que ver conmigo, tiendo a ignorarlo", comentó.

De hecho, continuó, "soy la misma persona de hace 20 años atrás. (Ese cómic) cambió muchas cosas a mi alrededor, pero no me cambió a mí. Y es por eso que no reflexiono acerca de esas cosas. Todavía escribo y dibujo cosas sólo para mí y, tengo las esperanzas, de que a alguna gente le guste y lo acepte".

Sin ser chocante

O'Barr ha enfrentado varios episodios traumáticos a través de su vida y carrera, partiendo por el hecho de que la creación de "El cuervo" fue la fórmula que adoptó para superar la muerte de su novia por culpa de un conductor ebrio. Por lo mismo, sus trabajos lidian con la violencia y la oscuridad de los personajes, aunque son temas que para él se han ido distorsionando con el tiempo.

"Han pasado 20 años desde que el filme se estrenó y 25 desde que el libro debutó. Pero la cantidad de drogas y violencia que se ve en la película y el texto, son bastante mínimos en comparación con lo que ves hoy. Inicialmente 'El cuervo' fue calificada X, para mayores de 18 años, hasta que le hicieron algunos cortes, pero parece bastante controlada para los estándares de hoy", comentó.

Pero, "la verdad es que no quería ser chocante con lo que cree. Veía eso todos los días cuando vivía en Detroit, así que como era parte de mi vida, lo incorporé en el libro".

Lo que vino después

Tras el debut de la película original, vinieron varias secuelas e incluso una serie de televisión y todo tipo de merchandising, algo que para James O'Barr dejó de tener el espíritu esencial de lo que él creó en una primera instancia.

O'Barr aseguró que "en cuanto a lo que a mí concierne, (la primera película) tenía un final definitivo. No había razón para hacer otras películas, aparte de la avaricia y el dinero. No estaba pensada para ser 'Star Trek' o 'James Bond'. Aún soy dueño de los personajes, así aún deben pagarme a pesar de todo. Pero esa historia terminó".

En esa línea es que resaltó que "ni siquiera he visto las últimas dos, simplemente no me interesa. La segunda era bonita y había mucho talento involucrado, pero tenía una trama muy repetitiva. No le dieron ningún valor agregado, no la expandieron. Por lo que me pareció que no tenía sentido".

La conclusión finalmente es lapidaria: "no creo que hayan entendido que ante todo era una historia de amor, y que eso justificaba toda la violencia que ahí aparecía. Y ese es el punto en que se perdieron".

Cariño por los originales

Las nuevas tecnologías lo han absorbido todo. Y el cómic no ha sido la excepción. Para O'Barr la digitalización es un hecho, "aunque odie mucho admitirlo, el libro impreso va a desaparecer. No completamente, pero en su gran mayoría. Tengo sentimientos encontrados con eso, porque me gustan los libros, me gusta algo que pueda sostener en mis manos. Las baterías nunca se le van a acabar a un libro".

Pero esto viene con una advertencia: "eventualmente todo pasará a un nuevo formato, aunque no creo que se haya creado aún. Y aún no saben cómo hacer dinero con los cómics digitales".

De acuerdo con su percepción, "todavía soy lo que llaman 'old school', no utilizo computadores para nada. Todo lo que hago es tinta o pintura en un papel. No ocupo ningún tipo de artefactos digitales, de hecho ni siquiera tengo computador. Voy a la biblioteca para revisar mi correo".

Sin embargo, tiene claro que su visión no es absoluta. "No es que esté en contra, por que he visto cosas increíbles que se han hecho en Photoshop, pero yo no tendría ningún uso para eso. Hacer algo digital como que le extirparía toda la entretención que esto tiene para mí. Lo agradable, en términos personales, es crear en el papel. Cuando termino, tengo algo; en cambio los artistas digitales no tienen nada. Lo pueden imprimir, pero no es lo mismo que un original".

De ahí que "tengo una visión muy particular de lo que quiero y por eso es importante para mi tener el control de todo, antes que terminar desconcertado con lo que haga alguien más. Por eso es más fácil hacerlo yo mismo", sentenció.