Obama decretó zona de desastre a Oklahoma City tras el tornado
El presidente estadounidense aseguró así la ayuda federal para los afectados.
El fenómeno climático destruyó barrios enteros de esa ciudad.
Bomberos revisan los escombros para verificar que no haya atrapados.
El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, decretó zona de desastre mayor a Oklahoma City, afectada este lunes por un violento tornado que destruyó barrios enteros, incluidos dos colegios, principalmente en el barrio de Moore.
El fenómeno climático pasó lentamente por la ciudad y arrasó con todo. Por ello el mandatario recurrió a la declaración de zona de desastre, que permite que se envíe ayuda federal para el estado afectado, donde la cifra de muertos confirmados por las autoridades es de 24, pese a que los medios de comunicación afirman que superan los 90.
"La gente de Moore debe saber que su país permanecerá con ellos el tiempo que haga falta", dijo Obama en una declaración desde la Casa Blanca.
El mandatario se reunió esta mañana con la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y su asesora de seguridad Lisa Monaco "para subrayar que Oklahoma debe recibir toda la ayuda que necesita de inmediato".
Obama calificó el desastre de "uno de los tornados más destructivos de la historia", pese a que "aún no sabemos hasta dónde llegan los daños y las pérdidas humanas y económicas que pueden haber ocurrido".
Recordó que "en un instante, destruyó edificios e hizo que docenas de personas perdieran la vida", entre ellos siete niños que "trataban de refugiarse en el lugar más seguro que conocían: su escuela".
"Todos los afectados enfrentan un largo camino por delante, en muchos casos con una pena enorme, pero no están solos. Su país viajará con ustedes, agarrados a nuestra fe", aseguró.
Obama conversó el lunes con la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, y hoy hizo lo mismo con el alcalde de Moore, Glenn Lewis, "para dejar claro que Oklahoma tendrá todos los recursos que necesitan a su disposición".
El mandatario recordó que "continúan los temporales en todo el país" y que la temporada de huracanes empieza la semana que viene.
"Si hay alguna esperanza a la que aferrarnos, es la certeza de que la buena gente de allí está ahora mejor preparada para este tipo de tormentas y que los estadounidenses de todo el país estarán con ellos", subrayó.