Un equipo de científicos encontró volúmenes de agua equivalentes a miles de los océanos de la Tierra dentro del disco protoplanetario -que se forma alrededor de una estrella antes de que se originen los planetas de un sistema solar- de la estrella TW Hydrae, según un estudio divulgado hoy en Science.
Hasta ahora, los astrónomos sólo habían sido capaces de detectar vapor de agua en las regiones interiores, más calientes, de los discos formadores de planetas, donde se dan los procesos físicos necesarios para la creación de los planetas.
Pero el grupo liderado por Michiel Hogerheijde, profesor asistente del Observatorio de la Universidad de Leiden (Holanda), captó una gran nube de vapor de agua suficientemente fría como para formar cometas que eventualmente podrían depositar agua en los planetas secos.
Los investigadores usaron el Instrumento Heterodino para el Infrarrojo Lejano (HIFI, por su sigla en inglés) del observatorio espacial Herschel, de la Agencia Espacial Europea (ESA), para detectar la señal química del agua, elemento fundamental para la vida.
De hecho, según calcularon, ese vapor descubierto en la parte más externa de uno de los discos protoplanetarios podría dar lugar a suficientes cristales de agua helada equivalentes a varios miles de veces la masa de los océanos de la Tierra.
"Esto nos indica que los materiales que la vida necesita están presentes en un sistema antes de que nazcan los planetas", señaló Ted Bergin, profesor de astronomía de la Universidad de Michigan (EE.UU.) y uno de los investigadores del HIFI.
La llegada del agua a un planeta
Los científicos habían encontrado antes vapor de agua templado en los discos de formación de planetas más próximos a la estrella central pero, hasta ahora, no se habían encontrado pruebas de que se extendiera a las regiones más frías y lejanas de los discos donde se forman los cometas y los planetas gigantes.
Cuanta más agua esté disponible en los discos para que se formen cometas helados, mayores son las probabilidades de que grandes cantidades de agua lleguen eventualmente a los planetas nuevos mediante los impactos que provocan, apunta el estudio.
Estos hallazgos ayudarán a los científicos a entender la evolución de nuestro Sistema Solar.
Las zonas internas de los discos planetarios, donde se cree que se forman los planetas rocosos como la Tierra, se calientan demasiado para retener agua.