COP25: Comenzó la cumbre que deberá sentar las bases de una nueva acción climática

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| Periodista Digital: EFE / Cooperativa.cl

Chile recibió este lunes, de manera oficial, la presidencia de la Cumbre del Clima, dándose por inaugurado el evento.

Ministra Carolina Schmidt aseguró que, pese al cambio de sede a Madrid, nuestro país "no renunció" a la "convicción profunda" de la necesidad de empujar la acción climática.

El Presidente Sebastián Piñera no asistirá a la cumbre luego de ser suspendida en suelo chileno a raíz de la crisis social.

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Este lunes arrancó en Madrid la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2019 (COP25), cita que se extenderá hasta el 13 de diciembre y que debe sentar las bases para una nueva fase de acción climática y para cuya organización se ofreció el gobierno de España tras la renuncia de Chile a causa de la grave crisis interna que vive el país.

En un acto protocolario esta mañana entre la ministra de Medio Ambiente chilena, Carolina Schmidt, y su homólogo polaco, Michal Kurtyka -que presidió la versión anterior-, Chile recibió la presidencia de la COP25 que viene marcada por la dificultad para encontrar consensos en torno al artículo 6 del Acuerdo de París, el de los bonos de carbono.

Tras recoger el testigo, Schmidt lamentó el cambio de sede, pero aseguró que nuestro país "no renunció a la convicción profunda de la necesidad del pueblo chileno y del mundo entero de empujar con urgencia la acción climática".

Schmidt recordó que Chile toma esta presidencia "en representación de América Latina y el Caribe", donde los países en vías de desarrollo se ven "fuertemente afectados por el cambio climático".

"Tenemos problemas sociales, ambientales y económicos distintos a los países desarrollados que se profundizan con el cambio climático; son urgencias diferenciadas que solo podemos enfrentar si trabajamos juntos con el multilateralismo y con solidaridad", aseveró.

Asimismo, la chilena pidió ampliar la "ambición", un término que ha sido tomado como símbolo de esta Cumbre, y aseguró que los compromisos adquiridos en 2015 en el Acuerdo de París "no son suficientes".

"La transición al desarrollo sostenible bajo en emisiones y resiliente al clima debe ser más rápida, mas inclusiva y más colaborativa", enfatizó.

En apenas un mes se activó la gigantesca logística que requiere una cita como esta, donde se suceden las reuniones técnicas y científicas, las sesiones plenarias en las que participan delegaciones oficiales de casi 200 países y las visitas de numerosos jefes de Estado y de Gobierno y responsables de organismos internacionales, además de gran número de activistas y líderes sociales.

Prevista inicialmente como una cumbre "de transición", la conferencia ha cobrado una especial relevancia; para España por ser sede de la Conferencia en sustitución de Chile -que conserva la Presidencia-, y para la comunidad internacional por coincidir con el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de iniciar el proceso para salir del Acuerdo de París.

Chile -que preside- y España -como anfitrión- esperan que esta conferencia abra "un nuevo ciclo" en la acción climática mundial, una fase en la que se impliquen no solo los negociadores de las delegaciones que representan a los gobiernos centrales, sino también los ayuntamientos, las regiones y los agentes económicos y sociales.

El último paso antes de la implementación del Acuerdo de París en 2020

La cumbre, que se prolongará hasta el próximo día 13, concluirá sólo dos semanas antes de que entre en vigor el Acuerdo de París y de que comience un año decisivo en el escenario internacional, en el que los países deben presentar compromisos más ambiciosos para reducir sus emisiones de dióxido de carbono.

Los informes que se han publicado durante los días previos a la cumbre alertan de que los niveles de concentración en la atmósfera de gases de efecto invernadero han alcanzado máximos históricos, y que sería necesario multiplicar -hasta por cinco- los esfuerzos para reducir esas emisiones y evitar los impactos más catastróficos del cambio climático.

Tras la aprobación del Acuerdo de París (2015) y del Libro de Reglas que lo desarrolla (el pasado año en Polonia) la cita de Madrid no tiene que alumbrar ningún documento determinante para la negociación internacional, pero sí sentar las bases para que el próximo año todos los países cumplan con lo que se comprometieron en París y aumenten su ambición para responder a las indicaciones de la ciencia.

Durante las próximas dos semanas pasarán por la cumbre del clima numerosos jefes de Estado o de Gobierno, entre ellos 15 primeros ministros europeos, los presidentes de Argentina y Ecuador, Mauricio Macri y Lenin Moreno, el primer ministro de Marruecos, Nasser Bourita, y los máximos responsables de numerosas instituciones y organismos internacionales.

El Presidente Sebastián Piñera no asistirá a la cumbre, que se celebrará desde la próxima semana en Madrid, luego de ser suspendida en nuestro país a raíz de la crisis social.

Estados Unidos contará con una importante delegación oficial que defenderá las tesis del Gobierno federal (abandonar el Acuerdo de París no implica estar fuera de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático), pero a la cumbre acude además una importante delegación de congresistas y senadores, encabezada por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nanci Pelosi.

La cumbre atrae además a destacados líderes sociales, entre ellos el ex vicepresidente estadounidense y Nobel de la Paz (2007) Al Gore o a la activista sueca Greta Thunberg.

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