Hombre de 67 años recibió el primer implante de corazón artificial permanente en España
El dispositivo consiste en una batería eléctrica o dos recargables.
Cuesta poco más de 60 millones de pesos chilenos.
El dispositivo consiste en una batería eléctrica o dos recargables.
Cuesta poco más de 60 millones de pesos chilenos.
Un hombre de 67 años se convirtió en el primer receptor de un corazón artificial permanente en España, después de que los cardiólogos descartaran realizarle un trasplante porque otras enfermedades lo desaconsejaban.
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| Pérez García junto al director médico del hospital 12 de Octubre de Madrid tras recibir el alta luego del implante de un corazón artificial permanente. (Foto: EFE) |
El dispositivo artificial era la única posibilidad para Pedro Antonio Pérez, que sufrió un infarto en 1996, y a quien los médicos del hospital madrileño 12 de Octubre habían dado apenas unas semanas de vida.
El jefe del servicio médico, José María Cortina, y el doctor Pérez de la Sota explicaron la novedosa técnica que se ha implantado ya a más de 7.500 pacientes en todo el mundo, pero que es la primera vez que se realiza en España.
El dispositivo artificial es un mecanismo de titanio con dos tubos de entrada y salida al corazón y un motor-bomba eléctrico que impulsa la sangre al interior del órgano y que se inserta en el pecho del paciente.
Externamente, un pequeño cable lo conecta a una unidad de control, consistente en una batería eléctrica que se enchufa a la red eléctrica si la persona se encuentra en casa, o en dos recargables con una autonomía aproximada de 12 horas para que pueda desplazarse y llevar una vida lo más normal posible.
Se calcula que el corazón artificial puede durar entre 8 y 10 años funcionando, y transcurrido ese tiempo debería sustituirse sólo la parte del motor.
El dispositivo cuesta alrededor de 90.000 euros (poco más de 60 millones de pesos chilenos), pero, según los cardiólogos del 12 de octubre, resulta mucho más barato que los "varios miles de euros" diarios que costaba el tratamiento del paciente cada vez que ingresaba por una crisis cardiaca.
El receptor del corazón artificial explicó que vive sólo y que hace una vida normal, aunque lo único que echa de menos es conducir, algo que, de momento, le han prohibido los médicos.