Sacerdote reveló secreto de confesión para salvar a inocente

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Autor: Cooperativa.cl

Joseph Towle, un cura del Bronx, decidió violar el secreto de confesión para salvar a un hombre que estaba en prisión pagando por un crimen de otro sujeto. En 1989 el verdadero asesino contó la verdad de los hechos al párroco que, tras 12 años, decidió hablar con la Justicia para liberar a los condenados.

El párroco jesuita, se había enterado de la historia por boca del verdadero asesino, Jesús Fornes, que en un rapto de arrepentimiento le confesó entre lágrimas que él, con la ayuda de un amigo, había apuñalado una noche a un hombre en un parque del Bronx. La víctima, José Antonio Rivera, había muerto en 1988. Towle recibió la confesión meses más tarde, en enero de 1989, cuando estaba en marcha el juicio por asesinato de uno de los sospechosos, José Morales. En ese momento, el cura instó al asesino a acudir a la Justicia para tratar de que no condenara al hombre equivocado. Y aunque Fornes siguió este consejo, finalmente se quedó callado, por lo cual Morales pasó doce años en prisión injustamente, recuperando su libertad el martes pasado. Frente a la situación los criterios están divididos. Algunos celebraban la valentía del cura, otros condenan su larga espera, y otros no aceptan la violación del secreto de confesión. Pero Morales no tiene sino palabras de agradecimiento hacia él. Los fiscales y los defensores de la familia Rivera consideran inadmisibles las declaraciones del cura. Dicen que la ley del estado de Nueva York prohíbe a los sacerdotes revelar confidencias hechas bajo confesión sin la autorización del confesado, que en este caso está muerto. “Naturalmente este proceso llevó mucho tiempo", se defendió el cura Towle, párroco en la Iglesia de San Ignacio, en El Bronx. "No hay nada en mi vida con lo que yo sea más cuidadoso que una confesión". Dijo también en la Corte que "durante todo este tiempo he reflexionado mucho, por eso estoy aquí. Esto reafirma, confirma y respalda lo que Fornes hubiera querido que hiciera". Towle tiene sus argumentos: dice que, luego de mucho meditar, llegó a la conclusión de que su charla con el asesino no fue una auténtica confesión, en el sentido sacramental que le da la Iglesia, sino una charla íntima, entre amigos. Por eso, y porque el propio asesino había hablado con la Justicia y con otros testigos sobre su crimen, dice también que él no violó ningún secreto, sino que simplemente repitió lo que el asesino ya había revelado. Y dice, además, que tiene el apoyo de la arquidiócesis de Nueva York, que lo autorizó a hablar. Para la Iglesia Católica, el secreto de confesión es absoluto, y no puede ser revelado en ninguna circunstancia. Sin embargo, la discusión aquí es si hubo o no confesión. Towle dice que no la hubo, eso, a pesar de haber reconocido ante el juez que su charla con el asesino finalizó con una absolución.(www.lanacion.com.ar)