Sonda "Ulises" detecta disminución en la actividad solar
La nave espacial Ulises, perteneciente a la Agencia Espacial Europea, se aproximó ayer sábado al polo norte del Sol. En su acercamiento, detectó que la estrella superó la máxima actividad y comienza una fase de calma.
Durante la semana, los instrumentos de la nave registraron, en las regiones más altas de la estrella, la reaparición del flujo de partículas con carga eléctrica que conforman el llamado viento solar, un signo de que la actividad del Sol está remitiendo, según la Agencia Espacial Europea. La reaparición de este flujo de partículas es interpretado por los científicos como un signo de que comienzan a prevalecer condiciones de estabilidad en la estrella. La actividad del Sol sigue periodos cíclicos de once años de duración. Desde el año pasado se encontraba en su fase álgida, provocando tormentas geomagnéticas de gran intensidad que tienen repercusiones en la Tierra. Ese bombardeo de partículas y radiación supone una seria amenaza para los sensibles equipos de los satélites de comunicación y puede llegar a producir apagones en plantas de abastecimiento eléctrico. En marzo pasado, el Observatorio Nacional Solar de EE.UU. detectó la mayor mancha solar observada desde hace una década. Esas estructuras oscuras abundan en los periodos de máxima actividad y se forman por intensos campos magnéticos existentes bajo la superficie. Si las manchas se vuelven inestables pueden liberar, en cuestión de segundos, gas caliente y partículas eléctricas con más energía que la utilizada por la Humanidad en toda su historia. Mientras Ulises sigue su viaje, la nave norteamericana Mars Odissey efectuó ayer sábado la última corrección de trayectoria, con un encendido de motores, para situarse en la órbita de Marte el próximo 23 de octubre. Mañana realizará un encendido preprogramado de su motor principal para dejarse atrapar por la fuerza de gravedad del Planeta Rojo. Son momentos de tensión para la NASA, tras la pérdida de sus dos últimas misiones en Marte. (www.abc.es)