Investigación revela que Napoleón fue un novelista frustrado
Inspirado en una idea de Jorge Luis Borges, un experto británico de la Universidad de Cambridge rescata el pasado literario del estadista francés, que incluye más de 50 tomos casi desconocidos, entre ensayos, poesías y cartas de amor.
Todo el imperio no fue más que un sustituto para el best seller que nunca logró terminar, comentó al diario argentino La Nación el investigador literario inglés Andy Martin, del Departamento de Estudios Francófonos de la Universidad de Cambridge. En su libro Napoleón el novelista, el académico recupera la olvidada carrera literaria de Napoleón Bonaparte, según una tesis surgida tras una conversación del británico con el desaparecido escritor trasandino Jorge Luis Borges, en Cambridge. El autor argentino le comentó que era uno de los pocos que había leído algunos de los escritos napoleónicos. "De Víctor Hugo a Balzac, todos los personajes del siglo XIX en algún momento se sintieron Napoleón. Todos, salvo Napoleón, dijo Martin. Se consideraba un exitosísimo escritor de ficción. Ni la Revolución Francesa, Austerlitz, Waterloo; nada se comparaba con cualquiera de los 50 tomos que escribió. Aunque generaciones de historiadores se hayan empeñado en ignorarlo". Un "duro" que escribía Según Andy Martin, es violentamente obvio que Napoleón fue un escritor frustrado: Hay más de 50 volúmenes escritos por él que lo prueban y que fueron virtualmente olvidados, porque los investigadores modernos rechazan de plano lo que una figura dice de sí misma y en cambio sólo se basan en sus conclusiones "científicas". Napoleón es el ejemplo perfecto de la manera en que los historiadores siguen dejando afuera las ideas, los pensamientos, la imaginación y los sueños -el discurso, en una palabra- y lo reemplazan por hechos y cantidad de muertos. Que es sólo una parte de la historia, explicó el escritor. Para Martin, lo más irónico es que en los escritos de autores como Chateaubriand o Stendhal queda claro que lo consideraban uno de ellos. Agregó que aunque Napoleón jamás dejó de escribir, su historia fue reescrita precisamente en términos de un no-intelectual, una persona que se distingue en la historia francesa por ser un duro. Según el investigador literario, la obra de Bonaparte es vasta, con cerca de 50 tomos, todos publicados en Francia y casi desconocidos. El total incluye correspondencia oficial, diálogos socráticos, ensayos rousseaunianos, cartas de amor apasionadas, poesía juvenil, proclamaciones de batalla, textos sobre la felicidad y el suicidio (que apoyaba hasta que empezó a quedarse sin tropas por la cantidad de soldados trágicamente enamorados a los que impulsó a quitarse la vida). Y, por supuesto, un proyecto de novela, que quiere retomar en Santa Helena (isla donde estuvo recluído) y que nunca llegó a completar. (www.lanacion.com.ar)