Descubren por qué algunas canciones son más "pegajosas" que otras

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Autor: Cooperativa.cl

Un científico norteamericano afirma haber resuelto el misterio de por qué canciones como "Yellow Submarine ", de Los Beatles, permanecen en la mente, incluso a veces por años, mientras que el recuerdo de otras melodías más sofisticadas se desvanece al poco tiempo de ser escuchadas.

El profesor James Kellaris, psicólogo social de la Universidad de Cincinnati, asegura haber descifrado la clave que vuelve "contagiosa" una canción. Tras encuestar a 1.000 personas sobre canciones que no podían sacar de su cabeza, el investigador afirmó que una combinación de simplicidad, repetición e inducción de adrenalina pueden convertir en inolvidable una secuencia ordinaria de notas musicales. Estos elementos producen "picaduras de mosquito mentales", explicó Kellaris; crean una suerte de picazón mental que sólo puede ser aplacada al volver a tocar la canción en la mente una y otra vez. Las canciones que reúnen estas características son las más buscadas por la industria de la música, pero pueden causar stress. Kellaris halló a un individuo que no puede quitar de su cabeza un tema musical de un juego de Atari desde 1986. Los más exitosos proveedores de melodías contagiosas han sido entre otros Los Beatles, Michael Jackson y Mozart. "Bad", el éxito de 1987 de Michael Jackson, es el mejor ejemplo de una canción pegajosa, afirma Kellaris. "Su ritmo, su melodía y su letra son simples y repetitivos (el estribillo dice I´m bad, really bad, you know I´m bad ), lo que permite que uno aprenda la canción fácilmente aunque no lo quiera." Otras canciones que rúnen estas características son, por ejemplo, "We Will Rock You", de Queen, que suele ser cantada en Estados Unidos en los eventos deportivos, "YMCA", de Village People, y "Don´t Worry, Be Happy", de Bobby McFerrin. Pero la música "contagiosa" no es algo exclusivamente moderno. Generaciones anteriores tararearon "Eine Kleine Nachtmusik", escrita por Mozart en 1787, o la Obertura 1812, compuesta por Tchaikovsky en 1880. (www.lanación.com.ar)