EE.UU. analiza el ADN de los cadáveres de Tora Bora

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Autor: Cooperativa.cl

Altos funcionario militares de EE.UU. ordenaron que se obtengan muestras de los cadáveres repartidos en la zona afgana de Tora Bora para realizarles pruebas de ADN y comprobar si Osama Bin Laden murió en alguno de los bombardeos realizados contra ese bastión montañoso.

El comandante estadounidense que dirige la caza de Osama Bin Laden reconoció el domingo que no se sabe nada del terrorista saudí desde hace una semana. De ahí que se haya encomendado a las Fuerzas Especiales norteamericanas la macabra misión de cortar dedos de combatientes de Al Qaeda muertos en las montañas del este de Afganistán. El FBI empleará estos tejidos para realizar pruebas de ADN con el fin de determinar si en la batalla de Tora Bora han perecido líderes prominentes de la organización de Al Qaeda, incluido Bin Laden. Según informes, funcionarios norteamericanos ya han tomado muestras de ADN de los familiares de Bin Laden para identificar al millonario saudí. Hace dos semanas, las Fuerzas Especiales norteamericanas creían que estaban a punto de localizar a Bin Laden en Tora Bora, pero luego le perdieron la pista. Los servicios de inteligencia de Pakistán aseguran que Al Qaeda había empleado tácticas de desinformación, como la emisión de grabaciones de Bin Laden a través de transmisores de onda corta, lo que llevó a la CIA a pensar que el dirigente de Al Qaeda había muerto o logrado escapar. “No puedo decir que alguien haya visto a Bin Laden en la última semana”, declaró el general Tommy Franks, comandante norteamericano en Afganistán. “En realidad sólo hay tres posibilidades. Podría estar muerto, en Tora Bora o en los alrededores; podría encontrarse aún vivo, en algún lugar de Afganistán; o quizá ha logrado pasar a Pakistán”. Según la CIA, más de 400 combatientes de Al Qaeda huyeron de Afganistán desde el comienzo de los bombardeos estadounidenses en octubre. Sin embargo, el presidente paquistaní Pervez Musharraf declaró el sábado que estaba “casi seguro” de que Bin Laden no se encontraba en su país. “Tal vez ha muerto”, dijo Musharraf. “Es muy probable que haya perdido la vida”. Las Fuerzas Especiales norteamericanas examinaron algunos cadáveres de combatientes y los colocaron o en el interior de una cueva, cuya entrada taparon con rocas para impedir que los devoren animales salvajes. Un olor nauseabundo delata la ubicación de la cueva, que se encuentra a pocos minutos de un campamento de Al Qaeda destruido por los bombardeos, a la entrada del valle de Malaewa. Los norteamericanos arrasaron el campamento bombardeándolo despiadadamente durante varios días. Un solitario B-52 que sobrevolaba las montañas la semana pasada trazando círculos constituía una advertencia de que quizá aún no ha terminado la batalla para conquistar el bastión de Bin Laden en Tora Bora. Un enjambre de combatientes de las tribus afganas rebuscaba objetos de valor entre los escombros del campamento. Algunos escarbaban entre las ruinas de una casa de piedra que supuestamente era donde se alojaba el saudí en Tora Bora. La casa se encontraba junto a un enorme agujero rectangular con paredes de cemento que, según las fantasías de los afganos, se trataba de una piscina, pero que en realidad era un depósito de agua. Entre los escombros había proyectiles de mortero y cajas de municiones con caracteres chinos. No había señales del complejo entramado de cuevas que supuestamente había construido Bin Laden; sólo se veían pequeñas grutas empleadas para almacenar municiones. Para algunos, todo indicaba que las primeras noticias sobre la existencia de enormes cuevas equipadas con todas las comodidades modernas no eran más que historias inventadas que los afganos vendían a los ingenuos periodistas a cambio de grandes cantidades de dinero. La batalla de Tora Bora puso fin definitivamente a la presencia de Al Qaeda en Afganistán. El paisaje de los picos y valles de las Montañas Blancas parecen un paraíso terrenal en medio del frío aire de la mañana. Sin embargo, Haji Zahir, comandante afgano de alto rango, asegura que había decenas de cadáveres de combatientes de Al Qaeda desparramados en una colina escabrosa de los alrededores. Podría estar en Pakistán Si Bin Laden en efecto consiguió escapar, lo más probable es que haya cruzado la frontera con Pakistán en las inmediaciones de la ciudad de Parachinar, una zona controlada por tribus feroces. De hecho, corren muchos rumores de que Bin Laden y otros líderes de Al Qaeda se encuentran escondidos en esta región. Los estadounidenses están empeñados en aclarar el misterio. Franks es partidario de enviar 500 marines y otros efectivos a la zona en los próximos días. Se sabe que muchos miembros de Al Qaeda atravesaron las montañas hacia la provincia de la Frontera Noroccidental de Pakistán, donde huyen del acoso al que les someten las patrullas del Ejército paquistaní. Hasta la muerte Los comandantes afganos que lucharon contra ellos en Tora Bora sospechan que los más curtidos combatientes podrían estar aún escondidos en cuevas. De hecho, afirman que un soldado árabe luchó hasta la muerte desde su trinchera a pesar de haber perdido ambas piernas. El duro invierno y los proyectiles sin estallar que quedan por toda la zona se suman a los peligros a los que deberán hacer frente las tropas norteamericanas desplegadas en las montañas. A juzgar por el material que los combatientes afganos han hallado en las cuevas hasta la fecha, parece que todavía no han descubierto nada importante. Si Bin Laden dispone efectivamente de un almacén de armas nucleares, químicas o biológicas en Tora Bora, lo cierto es que no ha aparecido. En Tora Bora, los marines podrían dedicarse a excavar las cuevas y los túneles que se han hundido a causa de los bombardeos de los B-52. Desorientados tras varios días de constante hostigamiento, la única salida para los combatientes de Al Qaeda consistía en replegarse a través de los pasos de montaña, que las Fuerzas Especiales de EE.UU. convirtieron en campos de muerte.(www.elmundo.es)