La Ley, Illapu y la nostalgia se apoderaron de una “Noche Chilena” cargada de antorchas

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Autor: Cooperativa.cl

La sólida actuación del grupo chileno La Ley, la nostálgica propuesta de Buddy Richard y el rotundo éxito de Illapu en el cierre de la jornada fueron algunos de los hechos destacados de la “Noche Chilena” del Festival de Viña del Mar, en la que se entregaron un total de cinco antorchas. También hubo un par de puntos negros; el escuálido homenaje a Antonio Prieto y Lucho Gatica y la extensa actuación de Tito Fernández, que impidió que la coanimadora Andrea Tessa presentara el tema que tenía contemplado cantar.

De menos a más fue la presentación de La Ley, el grupo encargado de abrir la jornada criolla del Festival. Baches técnicos al comienzo y una apagada voz de Beto Cuevas marcaron el tibio inicio del repertorio de la agrupación, lo que no fue percibido por un público que desde un comienzo mostró su devoción por el cuarteto, que en su impecable puesta en escena, estuvo acompañado por una camereta de cuerdas (violines). El punto de inflexión del show fue la interpretación de “Angie”, el cuarto tema del repertorio, en la que Cuevas invitó al escenario a Andrea Tessa. La ex animadora, sin embargo, nunca dio el tono con la voz del vocalista de La Ley, que a esa altura recuperaba poco a poco su registro pastoso. Luego la actuación del grupo chileno despegó definitivamente, gracias a la impecable interpretación de “Fuera de mí”, que produjo la primera explosión de antorchas de la noche en la galería. Posteriormente arrancó el segmento unplugged, en el que adquirió mayor protagonismo la camerata. “Mentira”, “Intenta amar” y “Aquí” fueron el aderezo para cada palabra de Cuevas, que dio inicio a un discurso nacionalista que se reiteró durante toda la jornada. La interpretación de “El duelo”, con la participación de la mexicana Ely Guerra, puso fin al mini recital “desenchufado” y supuso el punto más alto de la presentación de La Ley, gracias a la potente interpretación de la azteca. El frenético final, con la entrega de la primera antorcha de plata de la noche y la interpretación de “Tejedores de Ilusión” y un mix de “Doble Opuesto” y “Día Cero”, marcó un sólido final para una banda que confirmó su condición del mejor grupo chileno del momento. La vara quedó alta para Javiera Parra y Los Imposibles, quienes supieron domar al público de la Quinta Vergara, merced a un repertorio que mezcló simétricamente los mejores éxitos de su autoría con los covers que posibilitaron que el disco AM obtuviera disco de platino. El mayor mérito del quinteto liderado por la hija de Angel Parra fueron los arreglos que le imprimieron a cada uno de los temas, donde se mezcló potencia y, en el caso de los covers, con un gran respeto por las versiones originales de cada tema. Así, por ejemplo, “Respiro”, original del italiano Franco Simone, ganó en emoción y se acercó un poco más a la cálida interpretación del europeo que la versión grabada en AM, lo mismo que “No”, de Gianni Bella. La condición de jurado de Javiera Parra limitó el tiempo de actuación del grupo, que luego de cantar “La maldita primavera”, el quinto tema del repertorio, ya tenían la antorcha entre sus manos. Javiera Parra abrió el espacio para la nostalgia, del que se apoderó en plenitud Buddy Richard, que apelando a su oficio y a una voz que muchos creían extinguida, cautivó a un público que terminó enarbolando antorchas en honor a la “Balada de la Tristeza”, la primera canción compuesta por Buddy Richard, cuando tenía 14 años, con la que cerró un show redondo, que lo hizo también merecedor al galvano de plata. Antes, el representante de la Nueva Ola chilena se paseó por su amplio repertorio, logrando un fuerte contacto con el público con la interpretación de “Tu cariño se me va”, “Si me vas abandonar” y en medley, en el que incluyó “Cielo” y “Despídete con un beso”, entre otras. El cierre de la jornada estuvo a cargo de Illapu, que más allá de la polémica creada por el abrupto cierre de la transmisión de Canal 13, hizo explotar al público de la Quinta Vergara, que en su mayoría, permaneció hasta las 2:40 horas (5:40 GMT), con el objetivo de escuchar a la agrupación liderada por Roberto Márquez. Apelando a un repertorio que mezcló temas clásicos con otros de sus últimos trabajos, Illapu se mantuvo arriba el escenario hasta cerca de las cuatro de la madrugada, reiterando la tónica de esta 43ª versión del Festival, en cuanto a la prolongación excesiva de cada jornada. Por Daniel Labarca Agurto