Isabel Bower-Lyons, el personaje más querido de la Familia Real británica

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Autor: Cooperativa.cl

Un año después de la muerte del rey Jorge V, la tranquila vida de Isabel Angela Margarita Bowes-Lyon, entonces duquesa de York, cambió rotundamente. Su marido, el príncipe Alberto debió asumir el trono de Inglaterra tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII e Isabel se convirtió no sólo en reina, sino además en un pilar fundamental de la Familia Real y sin duda en su miembro más popular y querido.

En la Segunda Guerra Mundial Isabel Bower-Lyons cumplió un papel fundamental en la familia que le permitió obtener para siempre la admiración de su pueblo. Cuando a la reina se le pidió marchar a Canadá con sus hijas, contestó con la famosa frase: "Las princesas no se pueden ir sin mí; yo no me puedo ir sin el Rey, y el Rey no se marchará jamás". Después que el palacio de Buckingham sufriera un bombardeo, Isabel comentó: "Me alegro. Me hace sentir que puedo mirar a la cara a la gente del East End" (la zona de Londres más afectada por la acción de los aviones enemigos). En la época en que Londres sufrió constantes bombardeos de parte de las fuerzas de la Alemania Nazi de Adolf Hitler, la reina se dedicó a visitar las zonas afectadas, atender heridos en los hospitales y ayudar a los que se quedan sin hogar. La atención durante la guerra, un papel que le marcó La Reina Madre de Inglaterra dejó la vida a los 101 años. Pese a su avanzada edad mantuvo dedicación a sus obligaciones oficiales, a sus nietos, a la vida al aire libre, a la jardinería y, sobre todo, a los caballos, su gran pasión. Isabel Angela Margarita Bowes-Lyon nació en Waldenbury (sureste de Inglaterra) el 4 de agosto de 1900, la novena de los diez hijos del conde de Strahmore y Kinghorne. Se crió en el castillo de Glamis, seis kilómetros al sur de Kirriemuir, en el condado de Angus, Escocia. Su decimocuarto cumpleaños coincidió con el inicio de la Guerra Mundial (1914-1918), durante la que el castillo de Glamis se convirtió en hospital militar e Isabel se dedicó a atender a los heridos de guerra, un hecho que la marcó profundamente. El 26 de abril de 1923 se casó con el príncipe Alberto, segundo hijo del rey Jorge V y la reina María. La boda se celebró en la abadía de Westminster y la ceremonia no se retransmitió por radio al público por deseo de las autoridades eclesiásticas, que temían que "gente sin respeto escuchara la retransmisión en los bares y sin quitarse el sombrero". El 21 de abril de 1926 nació en Londres su primera hija, la actual reina Isabel II. Cuatro años más tarde, en 1930, dio luz a su segunda y última hija, la princesa Margarita, que falleció el pasado 9 de febrero a los 71 años. La tranquila vida de la entonces duquesa de York dio un vuelco en 1936, con la muerte del rey Jorge V. El trono correspondía al hijo mayor de los soberanos, el príncipe de Gales, que comenzó a reinar con el nombre de Eduardo VIII, pero el nuevo soberano abdicó en 1937 para contraer matrimonio con la divorciada estadounidense Wallis Simpson. Pese a sus dudas iniciales, el príncipe Alberto, un hombre de naturaleza tímida y reservada, no tuvo más remedio que aceptar la corona y empezó a reinar, con el nombre de Jorge VI, el 12 de mayo de 1937. Como monarcas, la presión a la que se sometió a los reyes se exacerbó al estallar la II Guerra Mundial (1939-1945). Fue la actitud valerosa y compasiva de la nueva reina durante el conflicto lo que le ganó para siempre la admiración de su pueblo. Al final de la guerra, la familia real pudo disfrutar unos años de normalidad que no iban a durar: en 1952 murió el Rey de una embolia -Isabel quedó viuda a los 51 años- y ocupó el trono su hija, Isabel II de Inglaterra. Comenzaba así el papel de Isabel Bower-Lyons como reina madre, sin obligaciones oficiales pero con un papel muy importante en las decisiones que afectan a la Familia Real. De hecho, desempeñó un papel más que importante en la decisión de que su nieto el príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra –su favorito-, se casara con Diana Spencer. (Agencias)