Juan Pablo II emprendió viaje a Azerbaiyán desafiando a su salud
El papa Juan Pablo II partió este miércoles hacia la capital de Azerbaiyán, Bakú, primera etapa del viaje número 96 de su pontificado, que también le llevará a Bulgaria y que afronta pese a su deteriorada salud, que apenas le permite caminar. Su partida del aeropuerto de Fiumicino puso de manifiesto las precarias condiciones físicas del Papa, que por primera vez no pudo subir al avión por las escalerillas, sino que tuvo que utilizar una plataforma elevadora.
Estos gestos de fuerza de voluntad ponen de manifiesto la tenacidad del Pontífice, que el pasado sábado cumplió 82 años y que tiene en su horizonte inmediato una agenda de desplazamientos que resultaría pesada incluso para personas en perfecta forma física. A finales de julio tiene prevista una gira que le llevará a Canadá, para la jornada Mundial de la Juventud, México y Guatemala, y en agosto espera visitar su Polonia natal. El viaje que inició este miércoles camino de Bakú tiene como objetivo el diálogo interreligioso, con los islámicos en Azerbaiyán, y con los ortodoxos en la segunda etapa de su visita, en Bulgaria. El Papa partió en un Airbus 321 de la compañía Alitalia, que despegó del aeropuerto romano de Fiumicino hacia las 09.00 horas (07.00 GMT) para llegar a su destino cuatro horas y media más tarde, tras recorrer 3.111 kilómetros. En el aeropuerto fue despedido por el cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo; el decano del Sacro Colegio Cardenalicio, Bernardin Gantin; y el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini. Azerbaiyán tiene sólo 120 católicos De su séquito, integrado por 33 personas, forman parte el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Angelo Sodano; el presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper; el sustituto de la Secretaria de Estado, el argentino Leonardo Sandri, y el prefecto de la Casa Pontificia, James Harvey. También le acompañan su médico personal, Renato Buzzonetti; el portavoz, Joaquín Navarro Valls, y miembros de la seguridad vaticana, junto a medio centenar de periodistas. La visita a Azerbaiyán, país de mayoría musulmana que perteneció a la URSS y en el que sólo hay 120 católicos, dos sacerdotes y una iglesia, durará poco más de 25 horas y será la primera vez que el Papa se aloje en un hotel. Con esta visita, el Pontífice podrá profundizar en el diálogo con el islamismo moderado y, a la vez, tender nuevos puentes hacia su deseado viaje a Moscú, al que se opone el patriarca ortodoxo Alejo II. En Bakú se reunirá con el presidente azarí, Gueidar Aliev, comunista de viejo cuño, visitará el monumento a los caídos por la independencia, mantendrá un encuentro con los jefes religiosos del país y oficiará una misa. La etapa de Bulgaria tiene un marcado acento ecuménico, ya que este país es de mayoría ortodoxa, y permitirá al Papa hacer un nuevo llamamiento en favor de la unidad de los cristianos. A la capital Sofía llegará en la tarde del jueves 23 y allí está previsto que se funda en una brazo fraternal con el patriarca ortodoxo, Maxim, antes de visitar el monasterio de Rila y Plovdiv, donde se concentran la mayor parte de los 80.000 católicos búlgaros. Durante la visita a los dos países pronunciará once discursos, viajará en avión en tres ocasiones, dos en helicóptero y recorrerá 140 kilómetros en autobús. Juan Pablo II, que como es tradicional envió mensajes de saludo a los presidentes de los países que sobrevoló su avión (Italia, Albania, Grecia y Turquía) regresará a Roma en la noche del próximo domingo, día 26.(EFE)