Collina asegura que su misión no es restituir la imagen de los árbitros

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Autor: Cooperativa.cl

El árbitro italiano Pierluigi Collina, designado por la FIFA para dirigir la final del Mundial 2002 entre Alemania y Brasil, dijo este viernes en Yokohama (Japón) que su misión en el último partido no es restituir la imagen de los colegiados, duramente criticados durante el campeonato. "Yo tengo otro objetivo. Estar en una final es algo muy importante. Y lo único que tengo que hacer es cumplir con mi obligación lo mejor que pueda. No tengo más misión que ésa", dijo.

"Para mí es increíble haber sido elegido para arbitrar la final de una Copa del Mundo. Pero sé que debo tener los pies en el suelo. He arbitrado ya muchos partidos importantes, pero una final de un Mundial es algo totalmente diferente", dijo. Según Pierluigi Collina, en un Mundial "cada árbitro trabaja siempre a fondo para estar preparado en espera de ser convocado para dirigir cualquier partido". "La obligación de los árbitros es estar dispuestos para cumplir con nuestra obligación y hacer lo que tenemos que hacer. Es muy importante estar bien preparado y eso lleva tiempo", aseguró. Hay que estudiar cada partido "A mi modo de entender es muy importante estar preparado física y técnicamente, pero también lo es acudir a un partido con la máxima información posible para saber leer un partido. Por eso es vital estudiar cómo juega tácticamente cada uno de los equipos y cuál es el estilo de cada jugador. Hay que conocer de antemano lo que puede pasar", señaló. El árbitro italiano también se defendió de las críticas que ha escuchado por la campaña de publicidad de una marca de material deportivo que protagoniza, y que es, a su vez, patrocinadora de la selección de Alemania, una de las finalistas. Collina dijo que esa marca "es patrocinador de la FIFA desde hace mucho tiempo y de todos los árbitros". "No es cuestión de patrocinadores, sino de conciencias, y la mía está muy tranquila". Para Collina el mejor momento que puede experimentar un árbitro es cuando señala el final de un partido y los jugadores de ambos bandos se abrazan y se intercambian las camisetas. "Algo así pasó en el Japón-Turquía de octavos de final; la selección turca eliminó a los anfitriones y todos los jugadores acabaron abrazos. El púbico aplaudió a los ganadores y a los perdedores. Nunca olvidaré ese partido", dijo. También recordó un partido del torneo femenino de los Juegos Olímpicos de 2000 entre China y Estados Unidos. "Allí me pasó algo único: nada más señalar el final del partido el equipo chino en pleno se acercó a mi con cámaras de fotos para retratarse conmigo. Tardé mucho tiempo en entrar en los vestuarios porque todo el mundo quería una foto de recuerdo a mi lado". Asistentes Pierluigi Collina se refirió a sus dos asistentes, el sueco Leif Lindberg y el inglés Philip Sharp, como dos de los mejores árbitros con los que se puede contar para cualquier partido, y especialmente para la final de un Mundial. Y sobre el cuarto árbitro de la final, el escocés Hugh Dallas, el colegiado italiano señaló que es su mejor amigo dentro del arbitraje. "Me alegro muchísimo de poder compartir con Leif, Philip y Hugh este maravilloso momento", dijo. Collina aprovechó la oportunidad para hacer una dedicatoria: "Los árbitros no marcamos goles ni alcanzamos éxitos para hacer dedicatorias, pero en esta ocasión quiero dedicar esta final a toda mi familia; a mis padres, a mi esposa, Gianna, y a mis hijas, Francesca Romana y Carolina. Siempre han estado a mi lado y se merecen compartir conmigo esta gran alegría". Además, Pierluigi Collina agregó que su presencia en la final supone también la "presencia en el terreno de juego del Estadio de Yokohama de una pequeña bandera italiana", que seguro que hará que sus compatriotas "estén orgullosos" de tener un representante en la final.(EFE)