"Episodio II: El Ataque de los Clones": La Fuerza se equilibra a favor de los fans

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Autor: Cooperativa.cl

Varios años han pasado desde que el pequeño Anakin Skywalker tomó contacto con los caballeros Jedi que cuidan la seguridad de la Republica Galactica, pero ésta nuevamente se encuentra en peligro. Ahora, joven e impulsivo, debe proteger a la bella senadora Amidala -a quien conoció cuando era niño- y convertirse en un verdadero Jedi aprendiendo a mantener el equilibrio de la Fuerza, un objetivo que el director George Lucas también busca en “Episodio II: El Ataque de los Clones”, cinta que se estrena este jueves en las salas chilenas.

Dejando atrás las críticas que obtuvo la primera entrega de la precuela de la saga, “Episodio I: La Amenaza Fantasma”, Lucas hace lo necesario para conseguir una ligazón más cercana con las tres cintas de la primera trilogía que maravillaron a millones de espectadores alrededor del mundo. Intenta lograr un contrapeso entre su deseo de contar una historia y hacer guiños a los miles de fanaticos de “La Guerra de las Galaxias”. De hecho, en varias escenas recrea momentos de los anteriores filmes; revive la clásica dupla entre el androide C3PO y el robot R2D2, y le quita protagonismo al despreciado y políticamente incorrecto Jar Jar Binks, un personaje animado computacionalmente que debutó en el “Episodio I” y que no fue del gusto de los fans. Para lograr este equilibrio también resucita el romance que protagonizaron la Princesa Leia (Carrie Fisher) y Han Solo (Harrison Ford), en las cintas previas, esta vez utilizando a Padmé Amidala (Natalie Portman) y Anakin (el debutante Hayden Christensen). Con un paradisiaco planeta Naboo de fondo, se da rienda suelta a las pasiones del joven Jedi, enamorado desde niño de la entonces princesa. También se vale de una incesante bateria de efectos especiales, la que -a veces- provoca un poco de cansancio, pero que sirve para mantener la atención de los espectadores en las casi más de dos horas que dura la cinta, otorgando un festín tanto a fans como al resto del público. Lo deslumbrante es la cantidad y calidad de ellos, más que su novedad. De esta manera, la magia tecnológica hace olvidar y restar importancia a la mal contada y enredada intriga política que sirve de telón de fondo para el desarrollo de esta saga y que, permitira conocer los motivos estructurales por los cuales el aprendiz de Jedi llega a ser el malvado Darth Vader. Las ambiciones del senador Palpatine de convertirse en emperador quedan relegadas a un segundo plano, pese a que su ejército de clones le da nombre al filme. Y el elenco tampoco ayuda mucho: no hay actuaciones descollantes pese a la lista que incluye a Samuel L. Jackson, Christopher Lee, Jimmy Smits y Pernilla August (estos dos últimos sólo actúan unos 20 segundos), entre otros. Natalie Portman que en “Episodio I” encarnó a una fría pero segura princesa Amidala, ahora se ha convertido en una heroína tipo “Titanic” sin la gracia de Kate Winslet; Ewan McGregor (“Trainspotting”, “Moulin Rouge”), el maestro Obi Wan Kenobi, demuestra que sabe dominar la espada láser pero el guión le impide darle un mayor carácter al personaje, aunque en los primeros minutos es quien sobrelleva el peso de la cinta. Cuento aparte es Hayden Christensen. Si bien logra dar con el tono de jovencito rebelde y hormonal (con su mirada un poco lascisva no podría haber estado en la fotografia de Tunick), su desempeño no logra entregar la expresion de dolor necesaria cuando muere su madre (Pernilla August), ni la duda vital que poco a poco se va forjando en su mente, ceder ante las pasiones y el lado oscuro de la Fuerza, y cuya semilla se deja ver, más que en la performance del joven actor, en su guión. Lo que sí logra muy bien el multimillonario productor y director George Lucas es convertir a este episodio en un buen ejemplo de transición, con un final bélico apoteósico –ayudado por cierto de la tecnología- que invita y obliga a esperar con fervor lo que será la tercera parte de esta precuela, la cual se filmará en junio de 2003 y estará lista para el año siguiente. Y cerrar, de esa manera, las incógnitas abiertas en este filme.