Numerosos enfermos terminales eligen Suiza para cometer suicidio asistido
Cada vez más enfermos terminales de otros países eligen Suiza para un suicidio asistido, aprovechando su legislación liberal, y recurren a una organización helvética dedicada a la eutanasia conocida con el nombre de "Dignitas". En 2001, esta institución ayudó a morir voluntariamente a 50 personas - en su mayoría alemanes, pero también de Francia, Italia y Líbano- en una casa de Zurich dedicada especialmente a esas prácticas.
La organización tiene 1.700 socios, de los que 950 son extranjeros, informó el dominical suizo Neue Zürcherzeitung am Sonntag. Las autoridades locales temen en efecto que aumente el número de los que el periódico suizo califica hoy de "turistas de la muerte", tras la publicidad dada en el exterior, especialmente en Inglaterra, donde el periódico Sunday Telegraph llegó a escribir que Zurich podría convertirse en "capital mundial de la eutanasia". El gobierno de la ciudad suiza critica que el suicidio asistido se produzca muchas veces el mismo día de la llegada del enfermo al local de "Dignitas". Entre la organización y el cliente a veces media una sola conversación, señaló el periódico. Otra organización llamada "Exit", que se dedica al suicidio asistido sólo de suizos, acusa a "Dignitas" de excesiva ligereza. Los socios de "Dignitas", personas que desean recurrir a sus servicios cuando llegue el momento, pagan una contribución anual de unos 16 dólares como mínimo. Los que quieren poner fin a sus días deben explicar en una carta las razones que les han llevado a tomar esa decisión además, de presentar documentación médica sobre el carácter irreversible de su enfermedad. El secretario general de la organización, Ludwig A. Minelli, de 69 años, envía la documentación a otro médico, que la examina antes de mantener una entrevista con el enfermo para determinar si tiene capacidad de juicio. En caso afirmativo, el suicidio asistido se lleva a cabo en un local de Zurich en presencia de un empleado de "Dignitas", que da al enfermo una dosis mortal de "natrio-pentobarbital" prescrita por el médico. "No queremos ese turismo de la muerte", afirmó el portavoz de "Exit", Andreas Blum, según quien si su organización admitiese a extranjeros "nos convertiríamos en una empresa dedicada simplemente al comercio de la eutanasia". (EFE)