Hanta: especialista recomendó no atacar a depredadores del colilargo
La doctora Alejandra Poblete, encargada del control de plagas del Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (Sesma), llamó a la población para no atacar, sino facilitar la acción de los depredadores naturales de ratas y ratones. En conversación con El Diario de Cooperativa, la especialista mencionó entre esos depredadores a la lechuza, el búho y las culebras, especies que son -inexplicable y lamentablemente- atacadas por las personas.
La doctora Poblete dio a conocer detalles de una reciente investigación del Sesma sobre la población de roedores en los alrededores de Santiago. En la medida que es una enfermedad nueva, hay que seguir investigando el hanta para conocer más acerca de ella, explicó al respecto. Sobre los resultados iniciales del estudio, dijo que en 1998 se detectaron siete especies de ratones en a Región Metropolitana y en el actual, que estuvo dirigido a cercanías de centros urbanos se encontraron cinco especies: la laucha, el guarén y la rata, el colilargo y otra especie menos conocida. Todos ellos fueron analizados respecto a la presencia de virus y todos ellos salieron negativos, lo que significa que el virus no está circulando en las inmediaciones del Gran Santiago. El estudio permitió detectar que los roedores abundan sobre todo al pie de los cerros, sitios eriazos con mucha maleza que constituye su alimento-, y en las acumulaciones de basura. Mientras más acumulación de desechos, más cantidad de roedores, concluye la investigación. La especialista recomendó, por lo tanto, una correcta disposición de las basuras, guardar los restos de comida en caso de picnics y no atacar a los depredadores de los ratones, como lechuzas, buhos y culebras. Está comprobado que la lechuza blanca tiene especial predilección por el ratón de cola larga, hasta ahora único reservorio natural del virus hanta. Incluso se recomienda ayudar a dicha ave colocando postes en altura para que ella se pueda "aposentar, señaló. Agregó que desde la Edad Media se sabe que los ratones trasmiten enfermedades bacterianas y virales, como el tifus, la hepatitis, la leptospirosis, que son relativamente menos graves, pero que pueden provocar males crónicos para toda la vida de la persona afectada. En el valle de Santiago no hay un microclima favorable para los roedores, aunque objetivamente su número aumenta en primavera. Los canales de regadío que circundan toda la región deben ser desratizados por los municipios o empresas especializadas al inicio de la primavera, concluyó la doctora Alejandra Poblete.