Arqueólogos encontraron otro ejército de terracota en China
Un ejército de terracota formado por más de un centenar de soldados, caballos y carros, que según los arqueólogos data de hace 2.000 años, fue encontrado en una tumba de la provincia de Shandong, a más de un millar de kilómetros al este del célebre grupo escultórico de la ciudad de Xian.
Se cree que esta tumba perteneció a un rey o un personaje importante de la dinastía Han (206 antes de Cristo-220 de nuestra era), la inmediatamente posterior a la del Primer Emperador, que es quien está enterrado junto al famoso Ejército de Terracota de Xian. Las figuras del nuevo "ejército", halladas en las proximidades de Jinan, la capital provincial, están dispuestas en ordenada formación: al frente, 30 jinetes en filas de cinco, en el medio tres carros con tres caballos cada uno y 80 soldados de infantería en la retaguardia. Se trata del tercer ejército de este tipo descubierto en China, tras el célebre de Xian (descubierto en 1974) y el de Xianyang, situado cerca de este último. El primer emperador de China, Qin Shihuang, que gobernó el país entre el 221 y el 206 antes de nuestra era, fue un hombre tan poderoso y emprendedor como temeroso de la muerte, por lo que decidió que al irse de este mundo sería acompañado por una copia exacta en terracota de todos los que le rodearon en vida. Los hallazgos de Shandong y Xianyang prueban que el Primer Emperador no fue el único que escogió esta peculiar forma de enterramiento, aunque probablemente tuvo un mayor poder económico y político que otros gobernantes y nobles y pudo construir uno mucho mayor y espectacular. Actualmente se pueden admirar en la ciudad de Xian cerca de un millar de soldados de terracota. En realidad es sólo una pequeña parte del total, pero los arqueólogos prefieren esperar a que haya más medios económicos y tecnológicos para excavar la totalidad del inmenso mausoleo y para abrir la cámara en la que se encuentra el emperador Qin. La leyenda dice que en épocas anteriores a las dinastías Qin y Han los emperadores ordenaban ser enterrados junto a sus concubinas, sirvientes y guardianes, por lo que éstos eran asesinados al morir el monarca o eran encerrados vivos en las criptas. Sólo así los emperadores se aseguraban una adecuada entrada en las Fuentes Amarillas, el paraíso de la antigua China imperial, en donde moraban los antepasados del emperador.(EFE)