“Mulholland Drive, el camino de los sueños”: David Lynch en el país de las pesadillas

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Autor: Cooperativa.cl

“Mulholland Drive” (2001), la novena cinta del cineasta David Lynch, que se estrena este jueves en Chile bajo el título de “El camino de los sueños”, es uno de los productos cinematográficos menos convencionales de los últimos años, superando en este sentido, incluso, a filmes anteriores del realizador, como “Twin peaks” (1990). Sin embargo y pese a lo retorcido de la historia, la película funciona con una eficacia pocas veces vista en el tratamiento del suspenso, capturando de lleno al espectador.

De paso, Lynch se da el tiempo de jugar con la sensualidad y realizar arriesgadas maniobras con la identidad de los personajes, recordando en este último punto a “Vértigo” de Alfred Hitchcock y en cierta forma al ibro “Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll. El buen ojo de Lynch en la selección del elenco dio nuevamente en el clavo, así como con Isabella Rossellini y Laura Dern en “Terciopelo azul” (1987), repitiendo la idea del dúo con Naomi Watts (Betty Elms) y Laura Harring (Rita), la primera como una ingenua aspirante a actriz que llega a Los Angeles a probar suerte y la segunda como una misteriosa morena que ha quedado amnésica tras chocar su limosina. Ambas inician la aventura de descubrir la verdadera identidad de Rita y el origen de una cartera llena de dinero, y de una caja y una llave azules, los únicos objetos que la accidentada tiene en su poder. Pese a las notorias diferencias, una Betty casi naif y una sexualmente explosiva Rita, las dos encajan perfectamente como piezas de un rompecabezas, efecto de puzzle que parece repetirse con cada uno de los personajes y escenas restantes, aunque se nos haya entregado todo en completo desorden. Es la prueba actoral de Betty donde se demuestra no sólo su capacidad transformatoria sino que también, al no conseguir el papel, que Hollywood, la fábrica de sueños, puede ser una verdadera pesadilla, sueño tormentoso que termina por apoderarse de todo el filme. Tal como la Alicia de Carroll y los niños de C.S. Lewis que traspasan el fondo del ropero en “El león, la bruja y el armario”, los personajes de “Mullholland Drive” parecen pasar a otra dimensión una vez que Rita abre la misteriosa caja. Desde ese momento, la vida ya no es vida y los vivos no son quienes creíamos. “Mulholland Drive, el camino de los sueños” no sólo es estructuralmente un rompecabezas, sino que funciona de esta manera en la cabeza de los espectadores, conformando un filme complejo, destinado a una elite capaz de soportar en dos horas y media la tortuosa reflexión de descifrar los acertijos de Lynch.