Desconocidos apedrearon fachada del gimnasio de Claudio Spiniak
Un número indeterminado de personas atacó con piedras el frontis del gimnasio Go Fitness & Spa, propiedad del empresario Claudio Spiniak, acusado de ser el lider de una red de pederastas, situación que investiga el ministro en visita Daniel Calvo. El recinto ya había sufrido un atentado similar el domingo pasado.
"Entre las tres y cuatro de la mañana, supuestamente una persona, en el mismo día y circunstancia que la semana pasada, habría lanzado piedras contra el frontis del gimnasio, procediendo con ello a quebrar algunos ventanales", explicó Pedro Valdivia, jefe de Seguridad Ciudadana de Vitacura. El coronel en retiro de Carabineros agregó que "hasta el día de ayer (sábado) no habían acontecido novedades de esta naturaleza, salvo la presencia de algunos vehículos sospechosos, que han informado la gente que está a cargo de la custodia privada del establecimiento". Finalmente, afirmó que tanto personal de la policía uniformada como de los equipos de seguridad municipal tienen considerada la realización de numerosas rondas preventivas en las cercanías del exclusivo gimnasio, ubicado en el número 6630 de la avenida Kennedy. Los impactos, al menos cinco, destruyeron parte de los ventanales del local, ubicado en un terreno de propiedad de la sociedad inmobiliaria El Trébol, que ya había ordenado la reparación de los perjuicios provocados por la agresión del fin de semana pasado. En total, hay seis personas -incluyendo a Spiniak- encausadas por el ministro Calvo, quien reemplazó a la jueza del 33° juzgado del Crimen, Eleonora Domínguez, quien tenía a su cargo originalmente la investigación. El magistrado Calvo ha ordenado una serie de diligencias, entre ellas excavaciones en propiedades de El Arrayán, que fueron arrendadas por Spiniak - encausado por los delitos de estupro, producción de material pornográfico e incitación a la prostitución infantil- y uno de sus cómplices. De acuerdo al relato de algunos niños que fueron abusados por la banda, y que son acogidos por el sacerdote José Luis Artiagoitía, al menos una menor habría muerto a causa de las torturas que recibió de parte del grupo, tras lo cual habría sido inhumada ilegalmente.