Molotov se salió con la suya y reventó la Quinta Vergara
Los mexicanos exhibieron toda su artillería lírica e incluso provocaron una invasión al escenario del Festival 2004, lo que puso en jaque la seguridad del hasta ahora compuesto certamen.
"¡Puto, puto, puto!", gritaba la Quinta Vergara, exigiendo más temas de Molotov, mientras Antonio Vodanovic reiteraba su inconexa percepción del público, forzando una nueva entrega del "combo festival". Como más de alguien podría decir, la presentación de los aztecas -que comenzó pasadas 02:30 horas (05:30 GMT)- fue "con cuática y escándalo", y logró uno de los momentos más caóticamente memorables del 45° Festival de Viña del Mar.
El público, que sólo pedía seguir escuhando a los mexicanos, vio como nuevamente el histórico conductor del Festival apuraba la entrega de premios, para dar por cerrado el show de la quinta y penúltima jornada del certamen.
Desde su primer tema, "Here we kum", Molotov demostró que no estaba dispuesto a concesiones, ni sonoras ni de discurso, que ha caracterizado a la banda por tener una de las lenguas más venenosas de la música mexicana.
Luego, los cuatro "chavos" interpretaron "Voto latino", "Gimme tha power" y "Frijolero", tres canciones que representan el espíritu anti-norteamericano de Molotov.
Con "Rastaman-dita", el grupo puso de cabeza a Canal 13, pues se hicieron acompañar de más de 30 mujeres del público, quienes bailaron junto a los cuatro músicos, y aceptaron de buena gana las referencias que Molotov hizo de sus "culos".
Tras este tema, Antonio Vodanovic y Myriam Hernández volvieron al escenario para despedir a Molotov, no sin antes entregarles una merecida Antorcha de Plata. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, el anuncio de que la transmisión televisiva acababa, motivó el enojo del público, que interpretó la medida como una censura encubierta.
Las pifias ante la confesión de Vodanovic se transformaron en la excusa que la pareja usó para agregar una Antorcha de Oro, y, cómo no, las respectivas dos gaviotas, a la lista de premios de Molotov, que esperaba poder seguir con su presentación.
"Puto" fue coreada por toda la Quinta Vergara, y a pesar de ser la última canción programada, sólo fue el inicio de la segunda parte del show, que sin televisión y con el público invadiendo la platea, dio paso a "Chinga tu madre" y "Mátate teté".
Numerosos guardias privados se apostaron en el escenario, para controlar la avalancha de personas que intentó subir para acompañar a Molotov.
Tras el obligado bis, los mexicanos, que amablemente dedicaron "Puto" a George W. Bush, dejaron la Quinta, en medio del furor de sus seguidores, y del público en general, que presenció uno de los "desbandes" más intensos del siempre correcto Festival de Viña.
El romanticismo de dos generaciones
La quinta jornada del festival fue abierta por el ítalo-belga Salvatore Adamo, quien repasó los éxitos que hace más de tres décadas los transformaron en una de las figuras más emblemáticas de la canción popular.
Con una puesta en escena sobria, si se compara con la de su contemporáneo Camilo Sesto, el cantante logró cautivar al público, que coreó "Es mi vida", "Un mechón de su cabello", "La noche" e "Inch'Allah", entre otras.
Los premios que se llevó Adamo, dos antorchas y dos gaviotas, fueron efectivamente solicitados por el público, crédito para los animadores. Fue el reencuentro de un romántico con uno de los escenarios que los vio crecer, y que ayudó a transformar a Chile en uno de los países en que más éxito ha tenido.
Si bien Salvatore Adamo no utiliza recursos extras a la música para encantar, incluso en términos vocales puede considerarse que superó a Camilo Sesto. Dos tonos distintos, pero en el balance general puede inclinarse un poco hacia el intérprete de "Tu nombre".
Tras Adamo, y en medio del delirio de sus jóvenes fanáticas, subió a la Quinta Vergara Luis Fonsi. El puertorriqueño trajo consigo el respaldo de sus singles, que lograron enganchar al público tan sólo con los primeros acordes de "Quisiera poder olvidarme de ti".
De hecho, ya con su primera canción el intérprete logró validar los pergaminos que seis años de carrera le han entregado en América Central, y que sumados a su carácter de ídolo juvenil, se consolidaron en la penúltima jornada del Festival 2004.
Fonsi subió a la Quinta con bailarines, que hicieron más atractivo su show, que culminó con un Antorcha de Plata luego de interpretar -acompañado de una guitarra electroacústica- "¿Quién te dijo eso?". El bis con "Abrazar la vida" elevó el aplauso del público, que le entregó la Antorcha de Oro.
"Yo te propongo" cerró el show de Fonsi, lo que no conformó a su público, que hizo que los animadores -nuevamente de forma casi inmediata- entregar dos gaviotas al cantante, de plata y oro. Un nuevo "combo festival" se sumó al palmarés de Viña 2004.
Fito y el rock en estado puro
Fito Páez entró a la Quinta con "El amor después del amor", pero en una versión ecléctica y catártica, con un aroma a expiación de culpas y vivencias que rindió a sus pies al público que desde el inicio de la jornada dejó claro que el argentino era parte de sus favoritos.
"Volver a mi", "Giros" y "Circo Beat" siguieron en el show de Páez, quien entregó fresca interpretación, alejada de los acordes más melódicos y con un sonido más duro, que logró volver a encender antorchas de papel y obligó –ahora con justificación– a los animadores a entregarle todos los premios posibles y a pedirle dos salidas extras.
Incluso el mismo trasandino recordó que no podía extenderse mucho, porque le quitaría tiempo a Molotov, banda que calificó, en conferencia de prensa, como parte del recambio latinoamericano del rock.
Paéz y su banda finalizaron su presentación con "Llueve sobre mojado", que repitió la escena de antorchas y un coro multitudinario, que quizás el argentino no tenía hace tiempo, y que lo hizo enfatizar que "no hay comentario ni anda que haga mella" a la "comunión" que se logra en vivo.
Fito realizó un soberbia presentación, llena de entrega, algo que el público entendió desde el principio, y que permitió al argentino entregar una de las actuaciones más completas y emotivas del Festival 2004.