Canonización del padre Hurtado es un regalo de Dios, según cardenal Errázuriz

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Autor: Cooperativa.cl

El arzobispo de Santiago destacó la preocupación del desaparecido sacerdote por los más marginados, los trabajadores, el mundo intelectual y los universitarios.

Francisco Javier Errázuriz se mostró feliz y complacido por la aprobación de un segundo milagro del padre Alberto Hurtado, con lo que quedó en condiciones de ser nombrado por el Papa santo de la Iglesia Católica. El cardenal evocó la calidad humana del fundador del Hogar de Cristo y su profunda vocación de servicio.

 

Errázuriz comentó que este viernes recibió una llamada del prefecto para la Congregación de las Causas de los Santos, cardenal José Saraiva, para comunicarle, "con escuetas palabras, todo salió muy bien".

 

Los obispos de la comisión -agregó- "vieron que esto, que no era explicable, había que atribuirlo al padre Hurtado, como un milagro".

 

"La Iglesia chilena está feliz, después de que Dios le ha regalado una santa, en Teresita de los Andes, y sabemos el eco que ha tenido en toda la Iglesia chilena, que nos quiere regalar un sacerdote, que ha sido una persona extraordinaria por su amor a Jesús", comentó.

 

El cardenal definió a Hurtado como una "persona extraordinaria, precisamente por su vibración por aquellas cosas que a Dios más le importan", y recordó su trabajo por los más pobres, por las vocaciones sacerdotales, los universitarios y los trabajadores.

 

El sacerdote explicó que ahora la determinación de la Congregación será informada a Juan Pablo II "pocos días después de la Pascua (de Resurrección, el 11 de abril), y en ese momento el Papa dirá: creo realmente que este estudio ha estado bien hecho, es un milagro y por lo tanto voy a convocar a un consistorio de todos los cardenales, para que reflexionen si es que es oportuna la canonización".

 

"Normalmente hay un consistorio cada año, y el consistorio de este año ya tuvo lugar. O sea, normalmente el consistorio debiera ser a comienzos del próximo año", agregó Errázuriz, quien recalcó que "cuando hay muchos beatos, como excepción, en la segunda mitad del año podría ocurrir un consistorio".

 

Aunque no quiso anticipar una fecha definitiva, situó alrededor de mayo de 2005 la ceremonia pública con que el Vaticano elevará al jesuita a la calidad de santo.