Presidente de Ruanda acusó a Francia de proteger a autores del genocidio

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Autor: Cooperativa.cl

El jefe de Estado, acusado por tribunales galos de magnicidio, dijo además que las autoridades de París entrenaron a los milicianos que cometieron la masacre hace diez años.

El presidente ruandés, Paul Kagame, afirmó este miércoles, en el décimo aniversario del genocidio que cobró más de 937 mil vidas en su país, que Francia delineó entonces una "estrategia deliberada para proteger a los asesinos y no a las víctimas".

 

"No me importan las amenazas e intimidaciones, reitero que Francia armó y entrenó a milicias y soldados que sabían que cometerían un genocidio, es la amarga verdad", dijo Kagame en su discurso ante miles de personas durante la ceremonia de conmemoración celebrada en el estadio de Kigali.

 

Las actuales relaciones entre Francia y Ruanda son tensas después de que una reciente investigación judicial gala acusara a Kagame de haber ordenado el atentado del 6 de abril de 1994 en el que perdió la vida el entonces mandatario ruandés, Juvenal Habyarimana, y que desencadenó las matanzas.

 

Organización de DD.HH. también acusó a París

 

En el acto de este martes estuvieron presentes, en representación del Gobierno francés, el secretario galo de Relaciones Exteriores, Renaud Musolier, además de los gobernantes de Etiopía, Kenia, Burundi, República Democrática del Congo, Uganda, Tanzania, Sudáfrica y Bélgica.

 

"Posteriormente, Francia diseñó deliberadamente una estrategia que sirvió para proteger a los asesinos y no a la población", agregó el presidente ruandés.

 

Kagame se refería a la controvertida "Operación Turquesa", aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 22 de junio de 1994 y en la que Francia envió a 2.500 soldados en misión humanitaria.

 

Los más críticos con aquella operación alegan que sirvió para facilitar la salida hacia Zaire (hoy República Democrática del Congo) de muchos de los planificadores y ejecutores de las masacres, elementos extremistas del régimen de Habyarimana, de quien Francia era un firme aliado.

 

Un informe de la organización Human Rights Watch cita una revista militar francesa según la cual Francia "provocó y organizó la evacuación hacia Zaire el 17 de julio de 1994 del gobierno de transición ruandés".

 

Dicho gabinete se formó tras la muerte de Habyarimana y una docena de sus miembros están detenidos y acusados de genocidio por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda.

 

Tras el magnicidio, 937.000 tutsis y hutus políticamente moderados, según la última cifra oficial del Gobierno, fueron masacrados, con machetes y armas de fuego, por milicias, soldados del Ejército y la propia población civil, alentada por la emisora extremista Radio Libre Mil Colinas y líderes locales.

 

Bélgica asumió sus culpas

 

Por su parte, Guy Verhofstadt, primer ministro de Bélgica, la antigua potencia colonial en Ruanda y único país occidental que envió una delegación de alto nivel a las conmemoraciones, afirmó que, "ante el drama abominable del genocidio, todos fallamos, unos por no hacer suficiente y otros por mantenerse indiferentes".

 

Verhofstadt dijo que Bélgica "fracasó porque en vez de quedarnos y asumir nuestra responsabilidad optamos por ignorar el horror", en referencia a la retirada del contingente belga integrado en la Misión de la ONU en Ruanda (UNAMIR) tras el asesinato de diez "cascos azules" de esa nacionalidad.

 

"Hoy más que nunca debemos pedir el fin de la indiferencia. La comunidad internacional tiene el deber moral de promover un verdadero crecimiento en Ruanda y en toda Africa".

 

Los ceremoniales para conmemorar una década del genocidio se iniciaron por la mañana con la inauguración del Memorial Nacional del Genocidio de Gisozi, en el que se prevé reposarán los restos de las cerca de 250.000 personas que perdieron la vida sólo en la capital.

 

Mientras un coro entonaba solemnes cánticos, veinte féretros, en representación simbólica de todas las víctimas, fueron transportados por sus familiares hasta una de las tumbas colectivas del memorial y enterrados, tras lo cual los mandatarios presentes depositaron ramos de flores y rezaron una oración por las víctimas.

 

A continuación, el presidente Kagame recibió de manos de una niña que sobrevivió al genocidio una antorcha con la que el mandatario prendió una llama conmemorativa que se mantendrá encendida durante cien días, el mismo número de jornadas que duró el genocidio.

 

La delegación belga inauguró por la tarde un memorial para honrar a los diez "cascos azules" asesinados el 7 de abril de 1994 cuando protegían a la entonces primera ministra ruandesa, Agathe Uwilingiyimana. (EFE)