Tribunal rechazó llamar a Rumsfeld para que declare por torturas a presos en Irak
El jefe del Pentágono se libró de tener que presentarse ante el juzgado que investiga las torturas a detenidos iraquíes en Abi Ghraib, como solicitaban los militares inculpados.
Un tribunal militar estadounidense rechazó llamar a declarar como testigo al secretario de Estados Unidos, Defensa Donal Rumsfeld, en el proceso que se le sigue a seis soldados implicados en el escándalo de torturas de la prisión iraquí a Abu Ghraib.
Los abogados de algunos de los uniformados implicados habían pedido llamar a Rumsfeld como testigo por considerar que sus comentarios sobre los métodos de interrogatorio en la base estadounidense de Guantánamo podrían haber instado a los acusados a cometer torturas.
"No digo que no haya una cadena, pero en vista de las pruebas presentadas no puedo reconocer ninguna", dijo el presidente del tribunal, coronel James Pohl, durante unos interrogatorios realizados en un cuartel estadounidense de Mannheim, Alemania.
Uno de los soldados implicados en las torturas, Ivan Frederik, se declaró culpable mientras otro, Javar Davis, fracasó en su intento de invalidar su confesión inicial.
"No dije la verdad sobre lo que yo mismo hice", declaró el sargento Davis, quien rechazó al mismo tiempo explicar qué sucedió entonces si su declaración fue falsa.
En el primer interrogatorio al que fue sometido, a mediados de enero, Davis detalló, en una confesión escrita de cuatro páginas, las torturas y abusos a presos iraquíes en las que participó y que se divulgaron a mediados de abril.
Este martes alegó que en el momento de entregar esa declaración estaba cansado y que, por ello, no fue correcta.
Frederik, en cambio, según su abogado Gary Meyers, "ha llegado a la conclusión de que violó la ley con su comportamiento y asume la responsabilidad de sus actos".
Frederik, de 37 años, espera que también sus compañeros que participaron en el "caos de Abu Graib" asuman su responsabilidad, agregó Meyers.
En Abu Ghraib, según Meyers, hubo desde el comienzo "una atmósfera criminal" y se llegó al "colapso total de la disciplina y de la autoridad".
Según el abogado, ya se ha acordado con la Fiscalía una pena para Frederik, que no quiso precisar públicamente, así como la retirada de algunos de los cargos en su contra. El propio Frederik compareció ante la prensa en compañía de su mujer, pero sólo se expresó a través de su abogado.
El coronel Charles Graner había fracasado ya el lunes en su intento de evitar que se usen como pruebas unas fotografías en su contra. Graner, de 35 años, rehusó declarar acerca de detalles relacionados con las fotos en las que se le ve junto con presos iraquíes desnudos que están sufriendo abusos.
Los abogados pretendían que el tribunal declarara ilegal la confiscación de los computadores personales y los discos que contienen las imágenes, con lo que algunas de ellas no hubieran podido ser utilizadas como prueba.
Para ello, sostuvieron que la confiscación de ese material no se desarrolló según el procedimiento legal.
La mayor parte de los policías militares acusados afirma haber sido aleccionado a cometer las torturas por parte de los servicios secretos estadounidenses.
Una excepción es el cabo Jeremy Sivits, quien se declaró culpable en el proceso preparatorio y el pasado mes de mayo fue condenado a un año de cárcel y expulsado del Ejército por un tribunal militar en Bagdad.
Los interrogatorios, que son parte del proceso para determinar si hay pruebas suficientes para abrir un juicio, se celebraron en Alemania y no en Bagdad por motivos de costo y de seguridad. (EFE)