Irak: milicias de Al Sadr depusieron las armas en Nayaf
Los combatientes fieles al líder radical dieron comienzo al plan de paz que terminará con dos meses de rebelión chiita en la ciudad santa iraquí.
Las milicias leales al clérigo radical chiita Muqtada Al Sadr comenzaron a desprenderse de sus armas antes de abandonar los recintos sagrados de las ciudades de Nayaf y Kufa, sus dos plazas fuertes, tras haber aceptado la víspera el plan de paz propuesto por el ayatolá Alí al Sistani.
"A todos mis hermanos del Ejército del Mahdi: deben abandonar Kufa y Nayaf sin sus armas, junto con las masas pacíficas", indicó Al Sadr en un comunicado emitido por su oficina.
"Los milicianos han empezado a bajar las armas", confirmaron testigos citados por las cadenas de televisión por satélite árabes Al-Yazira y Al-Arbiya.
A las puertas de la representación de Al Sadr en la ciudad santa, alrededor de una veintena de milicianos, cantidad insignificante comparada con la cifra de integrantes del Ejército del Mahdi, hacían entrega de sus viejos fusiles ametralladores.
Antes, los milicianos que aún permanecían en el interior de la venerada mezquita del imán Alí Ben Taleb fueron instados a dejarla por medio de los altavoces, que pocas horas después transmitieron el habitual sermón de los viernes.
Para entonces, el Ejército del Mahdi había entregado ya a los colaboradores de Sistani las llaves del mausoleo que sus combatientes controlaban desde el pasado abril, cuando se produjo la primera insurrección chiita, y que concluyó a raíz de la tregua pactada dos meses después con las fuerzas de Estados Unidos.
El pacto articulado por Sistani estableció que los milicianos de Al Sadr, los soldados iraquíes y las tropas de Estados Unidos, debían salir de Nayaf antes de las 10:00 hora local (06:00 GMT).
A primeras de la mañana las tropas de Estados Unidos, habían completado su retirada del centro la ciudad, en cuyas afueras tiene su base la Undécima Fuerza Expedicionaria de Marines, aunque en las carreteras por las que se accede a Nayaf mantenían levantados puestos de vigilancia.
En Kufa, a unos cuatro kilómetros al noreste de Nayaf y bastión del Ejército de Mahdi, residentes en esa localidad dijeron que en las calles no se apreciaba la presencia de militantes del grupo armado creado y dirigido por el clérigo radical.
Al Sadr aceptó el jueves la propuesta de paz del gran ayatolá Sistani, el líder religioso chiita más importante y respetado.
También, y después de las muchas amenazas y de las benévolas ofertas hechas a Al Sadr y a su milicia, el Gobierno interino iraquí aceptó el plan de paz, y ordenó la retirada de sus fuerzas y las de Estados Unidos de la ciudad santa.
El ministro interino de Estado, Qassem Daoud, calificó el acuerdo de paz como una "gran victoria". Entretanto, miles de chiitas abarrotaron el casco viejo de la ciudad de Nayaf, y la mezquita en la que los milicianos leales a Al Sadr desafiaron la autoridad del Gobierno interino hasta el jueves.
La incesante llegada de peregrinos en la ciudad santa responde al llamado efectuado por Sistani horas antes de su regreso a Irak, el pasado miércoles procedente de Londres donde había sido intervenido quirúrgicamente.
Sistani llamó a los iraquíes a marchar de forma pacífica hacia Nayaf para proteger sus santuarios de la destrucción. En las calles de Nayaf era notable la presencia de efectivos de la Policía iraquí, a la que según lo pactado entre los dos bandos, le corresponderá la tarea de mantener la seguridad y el orden en la ciudad.
La iniciativa de paz de Sistani estipula el desarme en Nayaf y Kufa, así como la salida de todos elementos armados de las dos ciudades, y el pago de indemnizaciones a las personas afectadas por los combates. (EFE)