Analista dijo que toma de rehenes en el Cáucaso es "espeluznante"
Olga Ulianova afirmó que por el número de niños que se incluyen entre los secuestrados en una escuela de Osetia del Norte, se trata del "mayor acto terrorista en la historia de Rusia".
La académica de la Universidad de Santiago (Usach) Olga Ulianova se mostró "consternada" ante la "espeluznante" situación que se vive en la ciudad de Beslán, en la república rusa de Osetia del Norte, donde un grupo terrorista tomó como rehenes a cerca de 400 personas en un colegio, entre ellas alrededor de 200 niños. La historiadora consideró que en la escalada de actos terroristas que vive la ex Unión Soviética, "este es uno de los más terribles".
"Por la cantidad de niños, creo que es el mayor acto terrorista en la historia de Rusia", agregó Ulianova, quien detalló que la fecha elegida no es casual, pues en las ex repúblicas socialistas el 1 de septiembre se celebra el Día del Conocimiento, a raíz del comienzo del año escolar.
En conversación con El Diario de Cooperativa, la doctora en Historia de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú estimó que "aparentemente, el grado de violencia terrorista es tan grande" que estos hechos ya no causan una reacción inmediata del mundo y de la propia ciudadanía, que vive una "especie de acostumbramiento" a este tipo de acciones extremistas.
Sobre las motivaciones de los rebeldes, Ulianova cree que están muy alejadas de ideales políticos o religiosos, pues se trata de personas que sirven al "crimen transnacional organizado".
"Osetia del Norte queda cerca de Chechenia, es un república en el Cáucaso norte, pero es una república musulmana, es decir, estos terroristas que declaran actuar en nombre del Islam, en nombre de Alá, toman como rehenes a los niños musulmanes", detalló.
Por ello, descartó que se pueda vincular al Islam con la violencia en la zona, ya que la independencia de Chechchia es "lucha por el control sobre los recursos de la república entre distintos clanes", y no una reivindicación nacionalista.
La profesora de la Usach estimó que el fin de la violencia en el Cáucaso sólo puede venir de la mano de un movimiento cívico, que permita "sacar del medio a los señores de la guerra" que operan en Chechenia, quienes buscan "impedir que llegue la paz" para mantener sus cuotas de poder y continuar con sus negocios, que incluyen el tráfico de drogas, armas e incluso esclavos.