Con Venecia de telón, Spike Lee y Tim Robbins expresaron sus críticas a Bush
La presentación fuera de concurso en la "mostra" de "She hate me" y "Embedded/live" sirvió para que sus respectivos directores renovaran sus juicios negativos sobre el presidente de EE.UU.
Los cineastas estadounidense Spike Lee y Tim Robbins hicieron oír su voz contra el presidente de su país, George W. Bush, a menos de dos meses para las elecciones presidenciales.
Lee y Robbins se identifican con un reconocido sector del cine estadounidense que se ha mostrado crítico con la política de Bush y que cuenta con otros nombres, como Susan Sarandon, Robert de Niro, Steven Spielberg, Jonathan Demme, Ben Affleck, Michael Moore o Barbra Streisand.
La cercanía de los comicios presidenciales en Estados Unidos y la guerra en Irak han motivado nuevas comparecencias públicas de algunos de ellos para mostrar su rechazo al líder republicano, candidato a la reelección a primeros de noviembre.
La prueba la dieron Spike Lee y Tim Robbins, presentes en Venecia para presentar sus recientes películas, proyectadas fuera de competición.
Tim Robbins dirigió "Embedded/live", la versión cinematográfica de una obra de teatro que él mismo protagonizó y que nació hace un año y medio en un pequeño teatro de Los Angeles, Estados Unidos, para criticar la política de la Administración Bush respecto a Irak.
Robbins dijo este domingo que existe una creciente tendencia en su país a que los ciudadanos "busquen la verdad de las cosas más allá de las mentiras que cuentan los políticos y la prensa".
Se mostró convencido de que la prensa en su país no es contraria a Bush, ya que "de haberlo sido no habríamos ido a la guerra", pero apuntó que en los últimos tiempos ha habido una reacción "a los embustes" que la han justificado "incluido en algunos representantes del Partido Republicano, que se sienten traicionados".
Filmes como "Farenheit 9/11", de Michael Moore, contribuyen a ese debate y son una muestra de que los artistas cada vez se sienten más afectados por la realidad social y política que les rodea, en palabras de Tim Robbins.
Por su parte, Spike Lee presentó "She hate me", la historia de un afroamericano que se gana la vida con donaciones a los bancos de semen pero en la que aprovecha para hacer alusiones a diferentes asuntos, desde la polémica por la bancarrota de la empresa eléctrica Enron al escándalo Watergate que acabó con la presidencia de Richard Nixon.
Lee se mostró convencido de que su filme no influirá en la opinión de los estadounidenses como lo puede hacer el documental de Moore, pero agregó que todas sus películas son "algo políticas". Aclaró que "no hay mucho con lo que yo esté de acuerdo con Bush".
El cineasta señaló que la Administración Bush cuenta con medios cercanos, como la cadena de televisión Fox y, tras indicar que la propaganda no es en sí misma algo negativo, manifestó que "si hay que criticar a Bush es necesario usar los mismos instrumentos que él, que además tiene más acceso que otros a los medios". (EFE)