En China se encienden las alarmas ante amenazas contra el idioma mandarín
Especialistas afirman que la lengua más hablada del mundo peligra por su incapacidad de incluir nuevos términos, la incorporación de palabras extranjeras y el escaso uso de la caligrafía tradicional.
El progresivo uso de la informática y la influencia exterior han puesto en guardia a los lingüistas chinos, que reclaman que el mandarín, el idioma que más gente habla del mundo, sea preservado como si se tratara de una lengua minoritaria.
"A pesar de ser la más hablada (1.300 millones de personas), el mandarín es todavía una lengua débil en comparación con el inglés", advirtió Li Yuming, director del Departamento de Lenguaje del Ministerio de Educación.
Además, la caligrafía tradicional, otro motivo de orgullo, está en peligro por el uso de la informática, como acaba de revelar una encuesta realizada entre 432 cibernautas, ya que el uso prolongado del teclado hace olvidar a los chinos cómo se escribe un ideograma, que suele requerir meses de aprendizaje.
El 80 por ciento de los participantes en el sondeo opinó que el idioma necesita "con urgencia una mayor protección", informó la agencia oficial de noticias Xinhua.
El promedio de alfabetización en China se sitúa en el dominio de 3.000 ideogramas, un objetivo que suele alcanzarse al final de la escuela primaria (12 años de edad), tras al menos cinco años de estudio nemotécnico (que sirve para ayudar a la memoria).
Un 67 por ciento de los encuestados afirmaron que olvidan de vez en cuando cómo escribir ciertos ideogramas, un 12 por ciento se enfrentan "con frecuencia" a este problema, mientras que sólo un 21 por ciento dice no sufrir esas dificultades tras un largo uso del ordenador.
El temor filológico (lingüístico), idéntico al que sufren las lenguas minoritarias del mundo, aumenta a la vista de que "sólo" un 47 por ciento de los chinos usan la caligrafía a diario, mientras que un 20 por ciento la usan a veces y un 30 por ciento "teclean cada día en el ordenador y raras veces escriben a mano".
La escritura del chino en la computadora, con 87 millones de usuarios en China, se realiza mediante el uso del "pinyin" o transcripción fonética en caracteres latinos.
Una vez tecleada la transcripción, el programa muestra todos los ideogramas o "hanzi" posibles del monosílabo, a menudo decenas.
Esta pérdida de facultades la padecen los estudiantes chinos que se marchan al extranjero: tras años escribiendo en otros idiomas, son incapaces de recordar todos los trazos que componen un "hanzi", que pueden llegar a superar la veintena.
Además, se teme a la moda y la obligatoriedad mercantil de utilizar vocablos extranjeros. Según el diario oficialista China Daily, el mandarín adopta cada año unos 1.000 préstamos, la mayoría del inglés, un verdadero aluvión que algunos interpretan como un símbolo de vitalidad y apertura.
Para otros, el desembarco de lo que la voz popular ya ha bautizado como "Chinglish" es un preludio del fin de este idioma compuesto por unos 50.000 pictogramas, de 5.000 años de antigüedad, incapaz de generar nuevos ideogramas para los neologismos.
"La introducción de préstamos extranjeros es imparable", señaló Dong Kun, director del Instituto de Estudios del Lenguaje de la prestigiosa Academia de Ciencias Sociales.
"El alarmante y abusivo uso de abreviaciones inglesas en la prensa viola la Ley Nacional del Lenguaje de China", advirtió Liu Bin, ex ministro de Educación, al referirse a una serie de vocablos que se han introducido en China tras su acceso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001.
"Es una enfermedad producida por la invasión cultural", añadió Hu Shoujin, catedrático de la Universidad de Fudan, en Shanghai. "De las 7.000 lenguas que hay en el mundo, 2.500 están en peligro por el impacto de otras".
A pesar del alarmismo, más de 25 millones de estudiantes extranjeros estudian en la actualidad mandarín a contrarreloj, después que el lingüista británico David Graddol predijera recientemente que el chino será la lengua franca del futuro. (Agencias)