Príncipe Enrique seguirá la labor humanitaria de Diana
El polémico hijo menor de la fallecida princesa señaló que no pretende reemplazarla y que le gustaría que ella se sintiese orgullosa de su trabajo para las personas con sida.
El príncipe Enrique de Inglaterra seguirá la labor humanitaria que su madre, Diana de Gales, desarrollaba antes de su muerte, según confiesa él mismo en un documental que se emite este domingo en la televisión británica.
El documental, que muestra el lado más humano del joven príncipe, se rodó en marzo en el reino de Lesoto (Suráfrica), donde pasó ocho semanas de su año sabático y participó en proyectos de ayuda a madres y niños desfavorecidos, algunos de ellos enfermos de sida.
Enrique, de 20 años, asegura que se siente muy orgulloso de poder seguir los pasos de su madre, que siempre se preocupó por el bienestar de los más desfavorecidos y en especial de los niños, y que le gustaría que Diana se sintiese "orgullosa" de él.
"Siempre he querido ir a un país donde el sida es su mayor problema para continuar el legado de mi madre", afirma el joven en el reportaje.
Pero aclara que "no quiero sustituirla, nunca lo haría, creo que nadie podrá hacerlo nunca. Pero quiero continuar con su labor y que se sienta orgullosa de mí".
La experiencia en el montañoso reino de Lesoto ha sido para "Harry" una forma de olvidar las presiones de la corona y de vivir anónimamente.
"Lo mejor es que ellos no saben quién soy y soy uno más, es fantástico", comenta el príncipe en el documental.
Enrique se confiesa afortunado por haber escapado al reciente revuelo por una cinta en la que supuestamente Diana confesaba mantener una relación sentimental con uno de sus guardaespaldas, Barry Mannakee.
Pero también dice se siente "mal porque mi padre y mi hermano han tenido que soportarlo solos".
"Es una pena que después de todo lo bueno que hizo mi madre la gente no pueda quedarse con eso", se lamenta el hijo de la "princesa del pueblo", como se conocía en el Reino Unido a Lady Di.
El documental muestra a un Enrique que parece haber superado su etapa de rebeldía, en la que era más conocido por sus noches de farra en los club ingleses y su afición a fumar marihuana.
En una imagen que recuerda a otra de su madre en Angola acunando a un pequeño, se ve a Enrique con una niña de diez meses en brazos mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
La pequeña, de nombre Liketso, había sido violada por su padrastro en un ritual promovido por los curanderos del reino, que mantienen que la violación de un niño puede sanar a los portadores del sida.
"Era terrible. La sostenía en mis brazos y ella no podía ni moverse, no había expresión alguna en su rostro", comenta Enrique sobre Liketso, cuyo caso le conmovió tanto que decidió apadrinarla. (EFE)