Historiador reveló que Camilo José Cela fue espía de Franco
Autor catalán afirmó en un libro que el premio Nobel de 1989 informaba a la dictadura que gobernó España hasta 1975 de los movimientos de los intelectuales opositores.
El novelista español Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura en 1989, que murió en 2002, fue informador del régimen franquista, en concreto de Manuel Fraga, actual presidente del gobierno regional de Galicia y por entonces ministro de Información y Turismo.
Así lo afirmó el historiador Pere Ysás, profesor de historia contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de un libro de reciente publicación en el que dice que Cela recomendó, incluso, usar el "soborno" a intelectuales para garantizar que no fueran críticos con la dictadura.
Este hecho, recogido en una noticia del diario británico The Guardian, aparece en algunas páginas del libro de Ysás "Disidencia y subversión. La lucha del régimen franquista por su supervivencia (1960-1975)", que está a la venta en España desde hace una semana.
Ysás explicó que sus afirmaciones tienen como base un informe del 17 de octubre de 1963 que él halló en el archivo general de Alcalá de Henares, que reúne documentación sobre la dictadura.
Es un extenso documento elaborado por el director general del Ministerio de Información para Fraga, en el cual aparecen, entre otras cosas, las recomendaciones que hace Cela para evitar que un grupo de intelectuales prosiga con sus críticas a la actitud del régimen frente a las huelgas de mineros en Asturias de 1963.
Después de la Guerra Civil española, que enfrentó entre 1936 y 1939 al bando republicano y al rebelde o "nacional", el general Francisco Franco estableció un régimen autoritario que se mantuvo hasta su muerte, en noviembre de 1975.
Ysás aseguró que, para protestar por los "malos tratos" a los obreros y la censura informativa en las huelgas mineras, un grupo de 102 intelectuales de la época (1963) dirigieron a Fraga una carta pidiendo una información transparente y una investigación sobre las agresiones policiales a mineros.
Después de esa primera carta, en octubre, se celebró un encuentro de intelectuales, organizado por el comité de escritores europeos, para hablar sobre "Realismo y realidad en la literatura contemporánea".
En ese encuentro, según Ysás, Cela conoció la intención de un grupo de intelectuales de elaborar una segunda carta de protesta por los incidentes de Asturias. Además abandonó la reunión porque "no quiso participar" en la iniciativa e informó al régimen de los preparativos de la misiva.
El historiador catalán explicó que en el documento que cita, este director general -cuyo nombre no ha encontrado- dice a Fraga que, según le explicó Cela, la mayor parte de los firmantes de la carta, entre ellos intelectuales como Vicente Aleixandre, Pedro Laín Entralgo, José Bergamín, Antonio Buero Vallejo o Gabriel Celaya, "son perfectamente recuperables, sea mediante estímulos consistentes en la publicación de sus obras, sea mediante sobornos".
Cela, según el documento, aseguró que sería imprescindible "montar un sistema para estimular a estos escritores", y apuntó que una vía sería "fundando una editorial privada o entendiéndose con una ya existente".
Ysás relató que, según el mismo informe, el propio director general de Información recomendó a Fraga incluir estas "sugerencias muy interesantes" de Cela en el presupuesto de 1964.
A pesar de ello, el historiador aseguró que no hay constancia "de que hubiera alguna actuación en ese sentido después", aunque "no se puede descartar", y añade que, en cualquier caso, la segunda carta crítica se llegó a escribir y que, "si hubo algún intento de compra a escritores tampoco tuvo éxito" puesto que en años posteriores continuaron las críticas de intelectuales al régimen.
A juicio del historiador Ysás, la sugerencia de Cela de "neutralizar" a estos escritores, revela la relación del escritor con el régimen.
De hecho, Ysás recuerda que el propio Manuel Fraga, en un libro de memorias titulado "Memoria breve de una vida pública", da a entender que Cela es una persona "cercana" al Ministerio de Información. (EFE)