Truenos y relámpagos hacen temer a haitianos regreso de precipitaciones
La ciudad de Gonaives se ha visto asolada por asaltantes que atacan a caravanas de la ayuda humanitaria para paliar los efectos de la tormenta "Jeanne",
El temor se ha instalado en la ciudad de Gonaives, al noroeste de Haití, ante la posibilidad de que vuelvan las lluvias y por la actuación de grupos armados que asaltan los convoyes de ayuda humanitaria.
En las calles aparecen cadáveres, mientras las excavadoras remueven escombros de viviendas completamente anegadas por las lluvias de la tormenta tropical "Jeanne", que a su paso por Haití ha dejado al menos 300.000 personas sin hogar.
Una tormenta durante la tarde del viernes 24 de septiembre, hizo recordar a los haitianos el comienzo de las lluvias hace una semana. Tras los rayos y truenos comenzó a llover durante varias horas, lo que provocó pánico en la población afectada por la tragedia.
Sumado al temor por la reaparición del mal tiempo, se han registrado unos 1.260 muertos y más de mil desaparecidos hasta este sábado, de acuerdo a datos entregados por el Centro de Coordinación de Ayuda Humanitaria.
Según el comandante de la entidad, perteneciente a la Fuerza Aérea argentina, Carlos Adrián Sánchez, "la gente ha regresado a sus casas con medio metro de agua hedionda y una contaminación en un nivel extraordinario. Esa gente esta higienizándose y lavando sus pertenencias en esa misma agua y en algunos lugares, seguramente hay animales y personas muertas", relató.
Pierre-Robert Auguste, presidente de la Asociación de Empresarios de la región de Artibonite, a la que pertenece Gonaives, instó a la población por varias emisoras de radio locales a refugiarse en los altos que rodean la ciudad para protegerse.
Auguste invitó también a las autoridades eclesiásticas a recibir a las personas más vulnerables, principalmente niños, mujeres embarazadas y ancianos, en las iglesias.
Pero la mayoría de la población no ha podido escuchar esos mensajes, pues los aparatos de radio son únicamente accesibles para quienes tienen un vehículo dotado de éstos, debido a la falta de electricidad y de comunicación telefónica.
Al miedo a nuevas precipitaciones, se ha sumado la desesperación de los habitantes por conseguir agua potable, alimentos y medicinas.
La distribución de ayuda humanitaria en Haití se complica cada vez más, después de que las inundaciones impidieran el acceso de vehículos a las zonas más afectadas, con la irrupción de grupos armados que se apropian de los artículos de primera necesidad.
Organizaciones privadas que intentan aportar su ayuda en la zona han pedido al Gobierno que disponga las medidas oportunas para garantizar la seguridad de los voluntarios y equipos asistenciales.
El agua ha destrozado también el hospital general de Gonaives, donde las camillas están llenas de barro. (EFE)