Blair descartó "rendirse" para salvar la vida de secuestrado en Irak
"No sé si seremos capaces (de salvarlo)", expresó el primer ministro británico al comentar la situación del rehén Kenneth Bigley.
El primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, mostró su firme posición sobre la suerte del rehén Kenneth Bigley, capturado por insurgentes en Irak, y pidió "no crear falsas esperanzas" sobre el ciudadano, a la vez que reconoció que su Gobierno poco puede hacer por la liberación del ingeniero de 62 años.
"Cuando oigo a gente decir que, debido a las dificultades, deberíamos retirar las tropas (de Irak), mi respuesta es que eso sería rendirse ante los terroristas" y eso "no es algo que debamos hacer", sentenció en declaraciones a la cadena pública BBC.
Aunque los dos estadounidenses que fueron capturados junto a Bigley ya fueron ejecutados, y el propio profesional pidió a Blair, a través de un video, que salvara su vida, el jefe del Ejecutivo de Londres mantuvo su postura, la que ya le costó una fuerte caída de popularidad y críticas al interior de su colectividad, el Partido Laborista.
"No sé si seremos capaces (de salvarlo)", reconoció Blair, quien tras la entrevista concurrió con su esposa, Cherie, a una iglesia de Brighton, para rezar por Bigley.
Blair dijo sentir "compasión" por el ingeniero de 62 años, oriundo de Liverpool, además de "ira" por lo que han hecho sus captores.
Las últimas encuestas muestran que la guerra de Irak provocó un fuerte retroceso del Partido Laborista de Blair, hasta el punto de que un sondeo publicado este domingo por el sensacionalista News of the World lo coloca como tercera fuerza de Reino Unido si se celebrasen ahora las elecciones generales, algo nunca visto en 20 años.
Las cifras marcarán el congreso de la colectividad en Brighton, donde Blair deberá lidiar para imponer su agenda de temas internos, por sobre las crecientes críticas acerca del papel británico en Irak que se fraguan en el seno del laborismo.
"No soy de los que me tambaleo", dijo Blair en el programa "Desayuno con Frost", aunque nuevamente admitió que parte de los datos de inteligencia que tenía su Gobierno sobre las armas de destrucción masiva del derrocado Sadam Husein eran "erróneos".
Blair, uno de los principales aliados de Estados Unidos en Irak, agregó que "la dificultad radica cuándo la gente quiere que vaya un paso más allá y diga que deberíamos habernos mantenido fuera del conflicto. No creo que deberíamos haber hecho eso".
La muerte del rehén británico podría hacer caer todavía más la popularidad de Blair en Reino Unido, que algunas encuestas comparan ya con los peores tiempos de la conservadora Margaret Thatcher (1979-1990).
Un sondeo divulgado por el diario The Independent on Sunday otorga mayoría a los laboristas, pero revela que los consultados opinan que Blair es "inflexible" y está "fuera de la realidad", los mismos calificativos que recibió en 1990 la "Dama de Hierro". (EFE)