Irak: Rumsfeld no descartó retiro parcial de soldados de EE.UU. tras los comicios
El jefe del Pentágono, que realizó una visita sorpresa a Irak, cree posible reducir el número de efectivos estadounidenses en ese país siempre y cuando exista un clima de seguridad.
El secretario de Defensa de estadounidense, Donald Rumsfeld, llegó por sorpresa a Irak para visitar el aeródromo militar de Al Asad, en la conflictiva provincia de Al Anbar, donde no descartó una posible reducción de los efectivos militares de su país tras las elecciones de enero próximo.
En su primer viaje desde que se instaló el Gobierno interino, a finales de junio pasado, Rumsfeld desayunó con los altos mandos de la infantería de Marina de Estados Unidos en Irak.
El funcionario de la Casa Blanca, que estuvo en todo momento acompañado por el ministro iraquí de Defensa, Hazim al-Shalan, aseguró ante más de un millar de soldados estadounidenses que las tropas de su país no abandonarán Irak antes de las elecciones
generales, previstas para enero próximo.
Tras augurar que a partir de ahora y hasta la celebración de los comicios se registrará un aumento en los ataques de la insurgencia, Rumsfeld consideró posible una retiro parcial de sus militares a partir de enero, siempre que la seguridad en el país se estabilice.
"Ellos (los insurgentes) saben que no nos pueden derrotar militarmente" afirmó el responsable estadounidense ante la prensa anglosajona y entre los aplausos de los soldados.
Les recordó, además, que cuentan con el apoyo de las fuerzas de seguridad iraquíes, integradas por unos 100.000 guardias nacionales y policías, que se verán reforzados con nuevos agentes a partir de enero.
El responsable de Defensa estadounidense contestó a las preguntas de los marines estadounidenses que se habían concentrado para escucharle en el hangar donde le esperaba el avión de las Fuerzas Aéreas C-13 que le sacó posteriormente del país.
La visita de Rumsfeld coincidió con la operación lanzada por las tropas estadounidenses y el Gobierno interino iraquí para recuperar el control de varias ciudades de la provincia de Al Anbar, feudo de la resistencia suní a la invasión.
Precisamente, la base militar de Al Asad, uno de los mayores aeropuertos de Irak, está situada en las cercanías de la localidad de Hadiza, a 225 kilómetros al noroeste de Bagdad, en esa provincia, donde se encuentran las conflictivas ciudades de Ramadi y Faluya.
En esta última, representantes tribales y enviados del Gobierno iraquí negocian desde hace una semana el fin de los bombardeos estadounidenses sobre esta ciudad y la posibilidad de permitir la entrada a la policía iraquí.
Los militares estadounidenses desplegados en esta región de Irak, también conocida como el "triángulo suní", son objetivo frecuente de emboscadas y ataques de insurgentes.
Estados Unidos, cuyas bajas llegan casi a los 1.100 efectivos, mantiene desplegados en el país árabe a unos 138.000 soldados, que forman el grueso de las fuerzas internacionales (160.000 militares) presentes en Irak. (EFE)