Ejército de EE.UU. continuó asedio contra Faluya
Las fuerzas de ocupación en Irak atacaron por tierra y aire distintos sectores de la ciudad que ha opuesto más resistencia desde la caída del régimen de Sadam Husein.
El Ejército estadounidense continuó por tierra y aire con su campaña militar contra la ciudad de iraquí de Faluya, donde este domingo se registraron nuevos bombardeos y enfrentamientos armados entre grupos insurgentes y soldados estadounidenses.
Faluya, situada a unos 50 kilómetros al oeste de Bagdad y una de las ciudades que forma el denominado "triángulo suní", fue de nuevo objetivo de bombardeos estadounidenses, que la noche del sábado causaron la muerte a tres personas y heridas a otras cinco.
Durante la mañana, aviones de combate atacaron supuestas posiciones de los insurgentes leales al jordano Abu Musab Al Zarqaui, en el barrio de Al Askari, en el este de la ciudad.
Testigos citados por la radio iraquí aseguraron que los barrios de Al Golán y Shuhada, también situados en este de Faluya, fueron bombardeados con fuego de artillería.
Canales de televisión árabes mostraron imágenes de grandes columnas de humo que se elevaban de la ciudad, aunque no se ha informado de víctimas.
Además, soldados del país norteamericano se enfrentaron con grupos de insurgentes armados en la entrada oriental de Faluya, según dijeron testigos.
Explicaron, además, que los combates estallaron cuando los soldados estadounidenses intentaban penetrar en el área industrial de la ciudad.
El mando militar de Estados Unidos afirma que Zarqaui, a quien considera líder de Al Qaeda en Irak y la mayor amenaza terrorista del país, se oculta en esta ciudad, una de las que ha ofrecido mayor resistencia tras la caída del régimen de Sadam Husein, en mayo de 2003.
El primer ministro interino de Irak, Iyad Alawi, llegó incluso a amenazar con una operación de envergadura si los insurgentes de Faluya no entregan al terrorista jordano y presunto líder de Tawhid wa Yihad (Monoteísmo y Guerra Santa), la organización más sanguinaria que opera en el país.
Las declaraciones de Alawi pusieron fin a más de dos semanas de negociaciones entre líderes tribales y representantes del Gobierno interino, que pretendían conseguir que los insurgentes depusieran las armas y entregaran el control de la ciudad a la policía.
Los habitantes de Faluya, por su parte, han negado en reiteradas ocasiones que Zarqaui o sus leales se encuentren en la ciudad y han acusado al primer ministro interino de utilizar al terrorista jordano como excusa para proseguir con sus ataques contra la población, que ha manifestado su oposición a la ocupación extranjera de Irak. (EFE)