Justicia argentina ordenó captura del dueño de la discoteca incendiada
Mientras el empresario Omar Chabán permanece prófugo, su abogado ya solicitó que se le exima de ir a la cárcel.
La Justicia argentina dictó este jueves una orden de captura nacional e internacional contra Omar Chabán, dueño de la discoteca incendiada en la noche del jueves 30 de diciembre, donde murieron 175 personas y 714 resultaron heridas.
Fuentes judiciales confirmaron que la magistrada María Angélica Crotto, a cargo de la causa, ordenó la detención del empresario, que permanece prófugo y cuyo abogado ya solicitó que se le exima de ir a prisión.
Chabán, propietario de la discoteca "República de Cromagnon", estuvo en el interior del local hasta minutos antes de que se desatara el incendio en pleno recital del grupo de rock Callejeros.
El empresario, dueño de otras discotecas, era intensamente buscado por la policía federal.
Los trágicos hechos son investigados por la Justicia bajo el delito de Estrago Doloso, que en el Código Penal argentino prevé penas de hasta veinte años de prisión.
"Es una bestia. No se puede poner en juego la vida de las personas para lograr un lucro personal", dijo en declaraciones a la emisora Radio Mitre, de Buenos Aires, el defensor adjunto del pueblo porteño, Atilio Alimena, quien señaló que el local tenía vencido el certificado de habilitación de los bomberos.
El fuego se inició a raíz del lanzamiento de una bengala y otros elementos de pirotecnia mientras miles de personas, en su gran mayoría jóvenes, presenciaban el recital rockero.
Un empleado del local siniestrado reveló que el domingo 26 de diciembre, también durante un recital rockero, se produjo un principio de incendio por una bengala que explotó sobre el techo -recubierto con telas, plásticos y otros materiales inflamables- que pudo ser rápidamente sofocado.
El secretario de Justicia de Buenos Aires, Juan Carlos López, señaló que el siniestro se produjo por un "cóctel terrible de permitir lanzar bengalas, con salidas de emergencia clausuradas, que originó un incendio con mucho humo y un desbandada terrible".
La mayoría de las víctimas falleció por asfixia o murió aplastada, cuando el público, que sobrepasaba la capacidad del local, se vio atrapado en el interior de la discoteca.
Se calcula que entre los muertos hay unos 15 niños, algunos de ellos bebés, que fueron llevados por sus padres al espectáculo y que permanecían en una improvisada guardería montada en el baño de mujeres de la discoteca.
De los 889 víctimas, entre muertos y heridos, 120 aún no han sido identificados, mientras familiares de las víctimas deambulan en medio de escenas de llanto y dolor por los 23 hospitales afectados a la emergencia o por la morgue judicial para tratar de averiguar sobre la suerte corrida por sus parientes.
Según los últimos reportes médicos, del total de ingresados en centros de salud, 102 pacientes están en "estado crítico por inhalación de monóxido de carbono".
Testigos de la tragedia señalaron que la discoteca tenía puertas de emergencia estrechas o incluso bloqueadas y que los materiales de la estructura del lugar eran altamente inflamables. (EFE)