Familia Parra recuerda a Violeta a 38 años de su muerte
La cantautora, quien forma parte del patrimonio musical chileno, se suicidó a los 49 años de edad en medio de una profunda depresión.
Este sábado se conmemora un nuevo aniversario Violeta Parra, quien se quitó la vida en 1967. La autora de "El albertío" es considerada una de las más importantes compositoras de música chilena, que permitió la integración del folclore tradicional a cancionero popular.
A partir de su obra, durante la década de 1960 surge el movimiento de la Nueva Canción Chilena, encabezado por Víctor Jara, Inti Illimani y Quilapayún.
Pese a los reconocimientos y le aprecio del público por sus canciones que identificaban a una sociedad en procesos de cambio ideológicos, la cantante tenía momentos de gran tristeza que la llevaron a tener intentos de suicidio en más de una ocasión.
Según su nieta Tita, hija de Isabel Parra, la intérprete de "Volver a los 17" siempre fue una mujer depresiva, por lo cual la forma como falleció no le sorprendió.
"La Violeta pasaba períodos depresivos y donde yo me daba cuenta que tenía depresiones profundas en sus estados de ánimo. Para entonces, había tenido algunos intentos de suicidio de los cuales yo había sido consciente. Así que no me sorprendió demasiado, porque para mí la muerte, aunque yo tenía 11 años, también seguía siendo un misterio. Yo no sabía que la Violeta iba a desaparecer para siempre. No alcancé a dimensionar de qué se trataba", señaló.
La autora de "El rin del angelito" nació en 4 de octubre de 1917, en San Carlos, región de Ñuble, en el seno de una familia campesina. Los inicios musicales de Violeta Parra se gestaron para ayudar en su hogar, tras el fallecimiento de su padre Nicanor (1929), profesor primario y folclorista.
La madre, Clara Sandoval, se dedicó a la costura, pero no alcanzaba para alimentar a los ocho hermanos de la cantante, entre los cuales destaca Eduardo y Roberto (fallecido en 1995), ambos músicos, y Nicanor, matemático y creador de la antipoesía.
Su hermano Eduardo, más conocido como el "tío Lalo", recuerda a Violeta como una mujer generosa y guía para sus hermanos.
"La Violeta siempre fue una niña muy hermanable. Ella era la guía de los cuatro. Cuando murió el papá ya quedamos pobres, muy pobres. Mi mamá ganaba algo en costura, pero era muy poco y no nos alcanzaba para comer. Entonces ahí se le ocurrió a la Violeta que cantando podíamos ganarnos la vida", indicó el guitarrista, quien colaboró con el grupo chileno Los Tres en su disco "Peineta", en 1998, placa que también recoge una presentación en vivo junto al "tío Roberto".
En 1937, Violeta conoció a quien sería su marido, Luis Cereceda, padre de sus hijos Isabel y Angel, de quien se separó posteriormente.
Su hija Isabel manifestó que tras el distanciamiento de sus padres, Violeta comenzó un descubrimiento musical que la llevó a las canciones del folclore popular que escuchaba en su infancia.
"Cuando mi mamá vivía con mi papá no era la Violeta Parra que conocemos. Ella cantaba ocasionalmente con sus hermanos, con su hermana Hilda. Pero la Violeta empieza a florecer mucho más tarde, cuando está sola en los años a principios de los años 50. Se separa de su hermana Hilda y empieza a surgir la Violeta Parra en el sentido de que comienza a cantar canciones que había cantado desde niña en el campo y comienza su trabajo de investigación".
En 1954 consiguió el premio Caupolicán a la Mejor Intérprete y seis años más tarde grabó en Buenos Aires la canción "Por qué los pobres no tienen", tema que fue prohibido debido al compromiso político manifiesto en su contenido.
En 1961, Isabel, junto a su hermano Angel, acompañaron a la cantante al Festival de la Juventudes en Finlandia, por Unión Soviética, Alemania, Italia y Francia, donde permanecen en París por tres años.
Ahí actuaron en locales nocturnos con presencia de público latinoamericano, se presentaron en la radio y la televisión, además de un concierto en el Teatro de las Naciones Unidas, en Ginebra.
Como artista, además expuso n 1964 sus arpillleras y óleos, en el Museo Louvre, logrando ser la primera artista latinoamericana que exhibió individualmente el histórico recinto.
Los hijos de la folclorista han estado preocupados de mantener vivo el recuerdo de la compositora, quien escribió una cifra cercana a las 3.000 canciones, mostrando su música por el mundo y desde 1991 con la Fundación Violeta Parra.
De regreso a Chile, Violeta Parra comenzó a trabajar con sus hijos en una peña folclórica instalada por ellos en el centro de Santiago, que se transformó en un vértice de creación artística del nuevo movimiento folclórico nacional al cual se unieron Rolando Alarcón y Patricio Manns, entre otros.
Posteriormente, la compositora trabajó una carpa donde realizó nuevas composiciones hasta el 5 de febrero de 1967, fecha en que se quitó la vida.