Escuelas de samba cerraron desfiles entre risas y llantos
El gran espectáculo de "Beija Flor", una de las favoritas para ganar la compatencia, contrastó con el accidentado paso "Portela" por el sambódromo.
El segundo día de desfiles de la escuelas de samba, que protagonizaron el Carnaval de Río de Janeiro, terminó este martes con una mezcla de drama y alegría, bajo la atenta mirada de los miles de brasileños y extranjeros que llegan a la ciudad brasileña.
La gran favorita entre las siete agrupaciones que recorrieron desde la noche del lunes y hasta este martes el Sambódromo es "Beija Flor", que dedicó su espectáculo al tema "guerra, paz y esperanza", cantando a la historia de la colonización de los guaranís por parte de jesuitas españoles.
La escuela fue campeona en 2003 y 2004, entre las 14 escuelas del llamado Grupo Especial, una especie de primera división de las escuelas de samba cariocas.
Este martes, salió al ruedo bajo el grito de "¡tricampeona!" y el aplauso de quienes presenciaron un espectáculo que mezcló temas históricos, religiosos y culturales que dejaron huella en el Brasil actual.
En tanto, el desfile de "Portela", una de las más tradicionales y queridas escuelas, vivió un verdadero desastre, con carrozas accidentadas y graves fallas de organización.
Para coordinar su paso por la pista en 90 minutos, la escuela impidió el paso de un grupo de ancianos que forman la vieja guardia y que fueron dejados fuera del Sambódromo.
Varios carros alegóricos también quedaron fuera y hasta la enorme águila símbolo de la escuela salió a la pista sin alas.
Los incidentes que comenzaron el pasado lunes con el incendio de uno de los carros, lo que opacó por completo la historia que intentaba contar "Portela" y que daba cuenta de los Objetivos del Milenio, las ocho metas impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para mejorar el mundo.
"Portela" trabajó, en ritmo de samba y con mujeres semidesnudas, la necesidad de proteger el medio ambiente, dar educación y salud a todos los niños, reducir la pobreza extrema, garantizar los derechos de la mujer, combatir el sida y la malaria e impulsar un plan global para el desarrollo.
La ONU consiguió financiar el desfile con cerca de 384.000 dólares (), aportados por grandes corporaciones privadas. Con el impacto publicitario del carnaval más famoso del mundo, se proponía proyectar los Objetivos del Milenio entre los brasileños y entre los 100 países en que el Carnaval se ve por televisión. (EFE)